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Sergio Valentín
Sergio Valentín

Vuelve la 'posesionitis'

Xavi Hernández vive por y para la posesión. Sufre posesionitis, una enfermedad que te nubla el juicio.

Sergio Valentín
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Xavi Hernández vive por y para la posesión. Sufre posesionitis, una enfermedad que te nubla el juicio.
Xavi Hernández. | Barcelona

Xavi Hernández no ha cambiado nada. Era mejor jugador que analista e intuyo que también es mejor entrenador, que analista de fútbol. Xavi es una persona que sufría y sigue sufriendo posesionitis, una variante del trastorno obsesivo compulsivo que se caracteriza por el miedo a no tener la pelota más que los demás. Ese miedo irracional suele ir acompañado de cierta arrogancia. La premisa es sencilla: si tienes más posesión, eres mejor. ¿Pase lo que pase? Pase lo que pase. 8 de junio de 2013, el futbolista Xavi Hernández es preguntado por la eliminatoria entre el Bayern de Munich. "Si miramos solo el resultado nos quedamos en lo superficial. Hay que volver a ver los partidos, revisarlos, yo lo he hecho. Llegaron mejor que nosotros de ritmo y fuerza, pero el balón fue nuestro, no pudieron dominarnos", dijo. El Bayern de Múnich eliminó al Barcelona por un resultado final de 7 a 0.

Estos últimos años le he perdido algo la pista en Qatar. Pude comprobar que había agudizado su españolitis, pero no tenía constancia sobre sí había conseguido controlar la posesionitis en sus primeros años como entrenador. Hace seis días comprobé que no era así. Tuvo un brote en mitad de una rueda de prensa. Apareció un síntoma derivado, la arrogancia. Algunos médicos aseguran que ese síntoma viene derivado de un complejo de inferioridad. La cuestión es que tras dos derrotas y tres empates en diez partidos, Xavi dijo que "sólo el Bayern ha sido superior a nosotros".

La posesionitis tiene una característica única, y es que al parecer uno puede controlar sus brotes, aparece cuando más te interesa. Pongo ejemplos que así se entiende más fácil. No aparece si ganas por 0 a 1 al Mallorca con un centro lateral que te firma el Eibar de Mendilibar, pero sí aparece misteriosamente cuando pierdes y ante tu máximo rival. "El Madrid se ha metido atrás. Hemos sido mejores que el Madrid en cuanto a juego, dominio, y hemos tenido el partido ahí", afirmó. Una frase en la que surgen los citados síntomas: arrogancia y obsesión por la posesión. Da igual que el Bayern le meta siete con menos posesión. No importa si José Mourinho mandó a New York a Guardiola con menos posesión. Siguen pasando los años y Xavi sigue igual, sin entender o aceptar que tener más la pelota con el rival, no te hace ser mejor o superior. Asimilar esto, tan simple y sencillo, sería bueno para Xavi, y para el Barcelona, porque así estaría más cerca de entender que en estas semifinales también se jugó a lo que quiso Carlo Ancelotti. ¿Cuál es la mayor virtud del Real Madrid? Jugar rápido y al espacio. ¿Cuál es el mayor defecto del Barcelona? Defender transiciones rápidas. Con esta ecuación, ¿a qué jugaría Xavi si fuera entrenador del Real Madrid? Xavi intentaría tener más la pelota. Ancelotti, afortunadamente para su club, a jugar al contragolpe cuando no se puede dominar con la pelota.

Salvo por esa supuesta superioridad del Barcelona, coincido con el resto del análisis de Xavi. Yo sí creo que es una derrota que les puede hacer crecer porque la realidad es la que es. El Real Madrid es el mejor equipo de España, solo ha perdido dos partidos en LaLiga y el Barça está, a mitad de campeonato, a 17 puntos, tiene uno más que el Rayo Vallecano. Es un club que atraviesa su peor momento en muchos años e intenta volver a sacar la cabeza y demostrar que puede competir con los mejores, como hizo en esta semifinal de la Supercopa. A veces para ganar una Champions League hay que perder tres semifinales consecutivas, hay que asentar un proyecto. Xavi acaba de llegar, como quien dice, y el Barcelona hizo lo mismo que en los últimos cuatro clásicos que es perder. La diferencia respecto a las anteriores derrotas, es que en algunos momentos tuve la sensación de que el Barcelona podía ganar. Veo cierta mejoría con Xavi. Hay una idea, una línea de trabajo (obsesiva, pero la hay) y aunque sigue siendo un equipo bastante débil en defensa, intuyo que el Barcelona ha podido tocar el pico de su particular ola. No por la moral que les pueda dar esta derrota, sino porque ahora sí empiezan a tener una plantilla de cierto nivel si es que las lesiones les respetan. Depay, Ansu Fati, quien tiene un idilio especial con el gol, algo que es clave, Pedri o Nico salieron desde el banquillo. Ahora tienen profundidad. Pero aun con todo esto, les falta para llegar al nivel del Real Madrid. La pura realidad es que un Madrid vago, apático y fallón, de los peores en los últimos meses, le metió tres goles al mejor Barça de la temporada. El próximo partido del Real Madrid será ante Athletic de Bilbao o Atlético de Madrid y ya les advierto, y esto lo sabe Ancelotti, que para ganar la final no tendrán tantas oportunidades al contragolpe. Es lo que tiene el Madrid, que tiene dos planes. Te puede ganar con mayor o menor posesión.

PD: Sergio Busquets puso el codo en la cara de Vinicius a un metro del árbitro. No entiendo que no se señalara con tarjeta roja, al menos tarjeta amarilla. Y lo que ya no me sorprende es que la entrada de Casemiro a IVan Alejo, futbolista del Cádiz, tuviera recorrido durante 48 horas y esta acción pase casi totalmente inadvertida en los medios de comunicación.

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