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Lo que debes hacer inmediatamente si llueve mucho en carretera según la Guardia Civil

La reducción de la adherencia y el riesgo de aquaplaning obligan a extremar la precaución y adaptar la conducción a las condiciones meteorológicas

Un coche circula bajo la lluvia. | Europa Press

Las fuertes lluvias pueden suponer un serio riesgo para la circulación al volante, convirtiéndose en una de las situaciones más frecuentes y peligrosas en la carretera. La reducción de la visibilidad, la pérdida de adherencia y el aumento de la distancia de frenado obligan a extremar la precaución durante la conducción. Ante este escenario, la Guardia Civil ha advertido a los conductores de la necesidad de adaptar su comportamiento al volante y seguir una serie de recomendaciones básicas para evitar accidentes y garantizar la seguridad vial, especialmente durante episodios de precipitaciones intensas o condiciones meteorológicas adversas.

La presencia de agua sobre el asfalto reduce notablemente la adherencia de los neumáticos y aumenta la distancia de frenado, especialmente durante los primeros minutos de precipitación, cuando el agua se mezcla con el polvo y la suciedad acumulada en la vía.

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Ante lluvias intensas o fenómenos meteorológicos adversos que dificulten la circulación, los agentes recomiendan detenerse en un lugar seguro fuera de la calzada y esperar a que las condiciones mejoren antes de continuar el viaje. Circular en situaciones de peligro incrementa el riesgo de sufrir un accidente.

Para mejorar la seguridad durante la conducción con lluvia, la Guardia Civil aconseja utilizar siempre el alumbrado de cruce para aumentar la visibilidad y ser vistos por el resto de usuarios de la vía. Asimismo, recomienda adaptar la velocidad a las condiciones de la carretera, aumentar la distancia de seguridad para disponer de mayor margen de reacción y comprobar periódicamente el correcto estado de los neumáticos, ya que su dibujo es fundamental para evacuar el agua. También es importante incrementar la velocidad del limpiaparabrisas cuando las precipitaciones lo requieran y emplear la calefacción o el aire acondicionado para evitar el empañamiento de los cristales, garantizando así una visión clara y segura en todo momento.

El riesgo del aquaplaning

Asimismo, alertan sobre el aquaplaning, un fenómeno que se produce cuando los neumáticos no pueden desalojar el agua de la calzada debido a un dibujo insuficiente, una presión inadecuada o una velocidad excesiva. En estos casos, recomiendan sujetar firmemente el volante, no frenar de forma brusca y corregir la trayectoria suavemente una vez se recupere el agarre.

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