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Tertsch chincha a los anticatólicos y los peregrinos desafiantes de 'El País'

La visita del Papa ha venido de perlas para animar el aburrido mes de agosto a la prensa y que las dos Españas se líen a tortas.

ABC ya lleva en portada la "¡Ilusión!" de los JMJ y dice que visto lo visto del exitazo del Papa, "el arraigo de la religión católica en España es una evidencia". Y de paso le restriega a Zapatero el "fracaso de su política laicista" porque "choca con el sentimiento profundo de la inmensa mayoría". Para que el cabreo antipapa no decaiga, llega Hermann Tertsch para seguir chinchando. "La agitación en contra de esta gran fiesta cristiana que a nadie debía ofender, es sin duda una manifestación del odio que muchos han sembrado (...) pero al mismo tiempo es una expresión de impotencia, porque estos jóvenes, que no exigen derechos ni venganza, rompen todos los esquemas de quienes habían proclamado exinta y enterrada a la Iglesia".

La Razón también está en éxtasis con los chavales de JMJ, después de tanto indignado. "Bienvenidos", les dice alborozada en el titular. "Madrid ya reza en siete idiomas", celebra. Y Santiago Martin destaca que "estos jóvenes que llenan Madrid son el corazón y el orgullo de la Iglesia". Y por contra, Marhuenda no desaprovecha la oportunidad para soltar un mamporro al 15-M por su "última propuesta" de colarse en el Metro. "Al parecer les resulta familiar: colarse y, si les multan, no pagar la sanción. Ejemplar".

La Gaceta tira más o menos con la misma intención de tocarle las narices al Gobierno. "Si después de la agresiva cruzada laicista con la que el gobierno de Zapatero ha desempolvado los peores fantasmas de los años treinta (...) la sociedad reacciona como lo está haciendo, sin miedo a confesar públicamente su fe, podemos concluir que los experimentos de ingeniería social de ciertos políticos han pinchado en hueso". Hala, que se joroben. Y Carlos Dávila critica además "el morro de la izquierda", que se queda "con el lustroso negocio de la cobertura televisiva del Papa. A eso no le hacen ascos. Una cosa es la pasta y otra es la laicidad de la porra".

En El Mundo, que recuerda las "tensas relaciones" de la Iglesia con Zapatero aunque ahora "se están dando una paz de reojo", es Sostres quien está enternecido con los peregrinos y los compara con los macarras de Sol, "un desecho de tópicos y chiquilladas". "Cuatro Vientos dejará su mensaje de amor. Sol dejó toneladas de basura y una plaza arrasada".

El País a quien toca las narices es a los propapa, llamando al JMJ "la fiesta del orgullo católico" o "terremoto cristiano". Y además, como quien no quiere la cosa, atiza un finísimo capón a los "ligeramente desafiantes" jóvenes peregrinos que se atreven a pedir "que dejen de atacarnos". Ya lo dice Prisa. "Ahora que coinciden decenas de miles se rearman a su manera". Claro, cualquiera les tose, con todos los que son.

Y definitivamente la tiene tomada con Cospedal como antaño le ocurrió con Aguirre. Se echa las manos a la cabeza porque "volvió a vincular a Rubalcaba con los GAL" por decir que será el portavoz del Gobierno socialista cuando aquel asunto. Qué burrada, a quién se le ocurre semejante disparate.

Y en Público, Daniel Vázquez Salles le hace la gran pregunta a Rouco Varela. "De vivir hoy Cristo, ¿estaría en Cuatro Vientos o en Sol?". Oye, pues es verdad, que enigma tan interesante. Oscar Celador anima a la manifa antipapa, "la pequeña mancha en la florida alfombra con la que nuestros gobernantes quieren acoger al Papa". Y en un esfuerzo por ser los más originales han hecho un reportaje sobre los peregrinos que critican al Papa. Oye, pues lo han conseguido. Eso sí, con el tema facilón del sexo. Una chica maltesa les ha dicho que "la Iglesia debe adaptase a los tiempos", un par de mexicanas, otras pendonas, que "ser católica no es ser cuadrada" y un brasileño les ha confesado que ha tenido sexo sin casarse. ¡Al Retiro echando leches!

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