
Beber un sorbo de agua tras lavarse los dientes puede provocar una sensación de frío mucho más intensa de lo habitual. No se trata de un cambio real en la temperatura, sino del efecto del mentol, un compuesto presente en la mayoría de dentífricos, que modifica la forma en que el cerebro interpreta el frío.
El responsable de esa sensación es el mentol, un compuesto natural que se obtiene de las plantas de menta y que se utiliza de forma habitual en productos de higiene y consumo. Su función no es bajar la temperatura de la boca, sino activar los mismos mecanismos nerviosos que el cuerpo emplea para detectar el frío.
Cómo el mentol engaña al cerebro
El mentol actúa sobre los receptores TRPM8, situados en las terminaciones nerviosas de la boca. Estos receptores son los encargados de detectar temperaturas frías. Al entrar en contacto con ellos, el mentol se une y cambia su forma, permitiendo la entrada de calcio en la célula y activando una señal que el cerebro interpreta como frío.
Este proceso es comparable al efecto del picante en la boca. Del mismo modo que el chile no quema pero activa receptores asociados al calor, el mentol simula una sensación de frío sin que exista una disminución real de la temperatura.
Cuando después del cepillado se bebe agua o se inspira aire, el mentol se distribuye por la cavidad oral y se activan más receptores TRPM8, lo que amplifica la sensación. Además, esos receptores quedan más sensibles, de modo que cualquier líquido o corriente de aire ligeramente fresca se percibe como mucho más fría de lo que realmente es.
Sensación de limpieza y frescor
Las empresas aprovechan este mecanismo para añadir una dimensión sensorial a sus productos. En el caso de la pasta de dientes y el chicle, el mentol genera una sensación de frescor asociada a la limpieza, aunque no esté relacionada con una acción higiénica adicional.
También se utiliza en pastillas para la tos. El mentol no descongestiona físicamente las vías respiratorias, pero aumenta la sensibilidad al paso del aire, creando la percepción de que la respiración es más fluida. Esa sensación de frescor se interpreta como alivio, aunque no exista un cambio real en el diámetro de las vías aéreas.
El efecto del mentol en la piel
Los receptores TRPM8 no se encuentran solo en la boca. El mentol también puede activar estos receptores en la piel, provocando una sensación de enfriamiento. Por este motivo, es un ingrediente común en cremas tópicas para aliviar el dolor.
Además, el mentol puede actuar como contrairritante. En este proceso, el compuesto activa inicialmente los receptores del dolor, generando una leve irritación, y posteriormente los desensibiliza. Este efecto puede contribuir a reducir la percepción de un dolor subyacente, sin eliminar su causa.


