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Cómo recuperar una sartén con grasa incrustada sin dañarla

Un método casero con patata y sal gorda permite retirar restos incrustados sin productos químicos ni estropajos agresivos.

Un método casero con patata y sal gorda permite retirar restos incrustados sin productos químicos ni estropajos agresivos.
Una sartén en la que se está cocinando pollo | Pixabay/CC/wilkoszenator

Limpiar una sartén con restos de comida quemada suele convertirse en una tarea complicada, especialmente cuando se busca evitar productos químicos agresivos o utensilios que puedan dañar la superficie. Frente a estas opciones, un método casero basado en el uso de patata y sal gorda permite eliminar la suciedad incrustada de forma sencilla, económica y sin comprometer las propiedades del utensilio de cocina.

El uso habitual de sartenes, sobre todo a altas temperaturas, favorece que algunos alimentos se adhieran y terminen carbonizándose. Estos restos, una vez secos, resultan difíciles de eliminar únicamente con agua y jabón. En muchos casos, la solución pasa por recurrir a limpiadores potentes o estropajos metálicos que pueden desgastar el recubrimiento antiadherente, alterar la superficie del metal o reducir la vida útil del utensilio.

Este tipo de desgaste no siempre es visible a simple vista, pero con el tiempo afecta al rendimiento de la sartén y favorece que los alimentos se peguen con mayor facilidad. Por ello, cada vez son más las personas que optan por métodos alternativos basados en ingredientes comunes y técnicas menos agresivas.

Ingredientes necesarios

Para aplicar este truco no se necesitan productos específicos ni herramientas especiales. Bastan tres elementos habituales en cualquier cocina: media patata grande, aproximadamente 10 gramos de sal gorda y una cucharada de aceite de oliva.

La combinación de estos ingredientes actúa como un sistema de limpieza mecánica suave. La patata sirve de soporte, la sal gorda ejerce un efecto abrasivo controlado y el aceite ayuda a proteger la superficie una vez finalizada la limpieza.

Paso a paso para limpiar la sartén

El procedimiento es sencillo y no requiere tiempos prolongados de preparación. En primer lugar, se debe cortar la patata por la mitad, utilizando la parte interna como superficie de contacto. Antes de comenzar a frotar, conviene enjuagar la sartén con agua para retirar los restos más superficiales y facilitar la acción posterior.

A continuación, se espolvorea la sal gorda sobre la zona afectada. La sal actúa como un exfoliante natural que ayuda a desprender los restos adheridos sin rayar la superficie. Con la patata, se frota la sartén realizando movimientos circulares y una presión moderada, de forma similar a la de un estropajo. Poco a poco, los residuos quemados comienzan a desprenderse, incluso en las zonas más difíciles.

Una vez eliminada la suciedad, se aclara la sartén con agua para retirar los restos de sal y comida. Como último paso, se aplica una cucharada de aceite de oliva, extendiéndola de manera uniforme por toda la superficie. Este gesto ayuda a crear una capa protectora que facilita futuros usos y reduce la adherencia de los alimentos.

Ventajas frente a otros métodos

Este sistema destaca por su seguridad para distintos tipos de sartenes, incluidas las antiadherentes, las de hierro fundido o las de acero inoxidable. Al no utilizar productos químicos, no se liberan sustancias potencialmente nocivas ni se generan residuos contaminantes en el agua.

Además, se trata de un método rápido, que no exige remojos prolongados ni combinaciones complejas. En pocos minutos, la sartén puede quedar lista para su próximo uso, manteniendo su funcionalidad y reduciendo la necesidad de limpiezas más agresivas a largo plazo.

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