
El cuidado del jardín cambia con la llegada del invierno. Las lluvias frecuentes y las temperaturas más bajas reducen la necesidad de riego, pero crean un entorno propicio para la aparición de malas hierbas. Para evitar que estas plantas no deseadas invadan el suelo, un método sencillo basado en el uso de cartón permite prevenir su crecimiento y mantener el terreno protegido durante los meses más húmedos.
Durante el invierno, el suelo permanece húmedo durante más tiempo debido a las precipitaciones continuas y a una menor evaporación. Esta situación beneficia a muchas plantas ornamentales y al césped, pero también facilita la germinación de semillas de malas hierbas que permanecen latentes en la tierra.
Arrancar estas plantas a mano suele ser la primera respuesta, aunque no siempre resulta eficaz. Las raíces pueden volver a brotar y, en poco tiempo, la maleza reaparece. Por este motivo, la prevención se presenta como la opción más eficaz para mantener el jardín en buen estado durante esta época del año.
En qué consiste el método del cartón
El sistema se basa en una idea sencilla: impedir que las malas hierbas reciban luz. Para ello, se utilizan planchas de cartón, procedentes de cajas comunes, que se colocan directamente sobre la tierra. Al quedar cubierto el suelo, las semillas no pueden desarrollarse, ya que la falta de luz bloquea su crecimiento.
El cartón actúa como una barrera física y temporal. No altera la composición del terreno ni daña las plantas que se desean conservar, siempre que se coloque únicamente en las zonas libres o problemáticas del jardín.
Cómo aplicarlo correctamente
El primer paso consiste en extender el cartón sobre la superficie del suelo, cubriendo bien las áreas donde suelen aparecer las malas hierbas. Es importante que las piezas se solapen ligeramente para evitar que queden huecos por los que pueda entrar la luz.
Una vez colocado, conviene humedecer bien el cartón. El agua ayuda a que se adhiera al terreno, evitando que el viento o la lluvia lo desplacen. A partir de ese momento, el jardín puede seguir recibiendo cuidados habituales sin necesidad de retirar el cartón.
Este método resulta especialmente útil en los bordes del jardín, en zonas donde el césped crece de forma irregular o en áreas del huerto que aún no se han plantado, espacios donde la maleza suele aparecer con mayor facilidad.
Integración en el suelo y beneficios
Con el paso del tiempo, el cartón comienza a degradarse de manera natural. Al hacerlo, se transforma en materia orgánica que se integra en el suelo y contribuye a mejorar su estructura. Sobre el cartón se puede añadir una capa de tierra y, si se desea, plantar respetando el espacio necesario para cada especie.
Este sistema permite prescindir de soluciones más costosas, como las mallas antihierbas, y evita el uso de herbicidas, que muchas personas prefieren reservar como último recurso. Además, al no emplear productos químicos, no se generan residuos que puedan afectar al entorno.

