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El aliado inesperado de tu salud mental y tu bolsillo son las legumbres

El 10 de febrero resalta el valor de lentejas o alubias por su aporte nutritivo y sostenibilidad, siendo claves para la seguridad alimentaria.

Cordon Press

Hubo un tiempo en el que un plato de lentejas en casa de la abuela era poco menos que un castigo. Hoy, con la perspectiva que da la ciencia y el paso de los años, muchos darían lo que fuera por volver a saborear aquel potaje o una fabada bien hecha. No es solo nostalgia: las legumbres se han consolidado como uno de los alimentos más completos y necesarios de nuestra dieta. Por eso, cada 10 de febrero se celebra el Día Mundial de las Legumbres, una fecha que busca recordar su valor nutricional, social y medioambiental.

Aunque en muchos hogares siguen asociadas a la cocina tradicional, para Naciones Unidas y la comunidad científica internacional las legumbres son una pieza clave para la seguridad alimentaria global. Son saludables, sostenibles, accesibles y fundamentales en la lucha contra el hambre y el cambio climático. Mucho más que fibra, son el "superalimento" real de 2026.

El origen de una fecha clave

La ONU no solo dedica días, sino también años completos a causas estratégicas. En 2016, a través de la FAO, declaró el Año Internacional de las Legumbres por su papel en la producción sostenible de alimentos. El impacto fue tan positivo que se decidió dar continuidad a la iniciativa. La propuesta de fijar una fecha concreta partió de Burkina Faso y recibió el respaldo mayoritario de los países miembros. Desde 2019, el 10 de febrero quedó marcado en el calendario como el Día Mundial de las Legumbres.

El objetivo es claro: concienciar sobre su importancia nutricional, su bajo impacto ambiental y su capacidad para contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030.

Un alimento nutricionalmente completo

Las legumbres destacan por su enorme densidad nutricional. Son ricas en fibra, hidratos de carbono complejos, vitaminas, hierro y potasio. Tienen un bajo contenido en grasa, prácticamente no contienen colesterol y presentan un índice glucémico bajo, lo que evita picos bruscos de azúcar en sangre y favorece una mayor saciedad.

Según explica la doctora Daniela Silva, responsable de la Unidad de Obesidad Integral y Nutrición de Vithas Internacional, lo ideal es consumirlas al menos dos veces por semana, aunque pueden tomarse con mayor frecuencia sin problema. Una dieta con mayor presencia de proteínas vegetales se asocia a una mejor calidad de vida, mayor longevidad y menor riesgo cardiovascular.

Entre las más completas destacan la soja y las alubias, ya que contienen todos los aminoácidos esenciales. Las lentejas, aunque excelentes, pueden combinarse con cereales como arroz o quinoa para lograr una proteína completa.

El aliado inesperado de tu salud mental

Más allá de la digestión, las legumbres tienen un impacto directo en el cerebro. Son ricas en triptófano, un aminoácido precursor de la serotonina, la llamada hormona de la felicidad. Consumirlas en la cena, en forma de hummus o un salteado de judías, ayuda a regular el estado de ánimo y mejora la calidad del sueño.

Al tratarse de carbohidratos de absorción lenta, evitan los picos de glucosa nocturnos que pueden provocar despertares. En momentos de cansancio mental, una cena con legumbres es, literalmente, combustible para el bienestar emocional.

Fertilizantes naturales bajo tierra

Desde el punto de vista ambiental, las legumbres son un cultivo estratégico. A diferencia de otros alimentos, tienen la capacidad de fijar nitrógeno en el suelo gracias a la simbiosis con bacterias en sus raíces. Esto reduce la necesidad de fertilizantes químicos, responsables de una gran parte de las emisiones de gases de efecto invernadero en la agricultura.

Además, su huella hídrica es mínima si se compara con la producción de carne. Mientras que un kilo de ternera puede requerir hasta 13.000 litros de agua, las legumbres necesitan solo una fracción de esa cantidad. Consumirlas es también un gesto de activismo ambiental cotidiano.

La proteína más eficiente para el bolsillo

En un contexto de inflación persistente, las legumbres se consolidan como la proteína más democrática. El coste por gramo de proteína es muy inferior al de carnes o pescados, y su versatilidad las hace ideales para el batch cooking. Aguantan bien en la nevera, se adaptan a platos fríos y calientes y mantienen sus propiedades incluso en formato de bote.

No hace falta planificación previa. Las legumbres cocidas al natural conservan prácticamente el mismo valor nutricional que las secas. Desde un hummus con verduras, un salteado rápido de garbanzos con espinacas o una ensalada de lentejas para el tupper del día siguiente, las opciones son infinitas. Celebrar el Día Mundial de las Legumbres no es solo una efeméride: es una decisión inteligente para la salud, el planeta y la economía doméstica.

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