Colabora

El truco para ordenar el frigorífico con el que ahorrarás en la cesta de la compra

Frutas tropicales, pan y tomates se dañan con las bajas temperaturas. Distribuir bien las baldas previene la contaminación y el gasto innecesario.

Pexels/CC0/Max Vakhtbovych

Abrir la nevera y descubrir una patata, una berenjena o un calabacín olvidado, deteriorado en el fondo del cajón, es una situación habitual. Tanto es así que, según datos de la FAO, un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano se pierde o se desperdicia en el mundo. Una parte significativa de ese problema ocurre en los hogares y tiene una causa clara: no utilizar correctamente el frigorífico.

Por ello, hay que saber que organizar la nevera no responde a una cuestión estética ni a una obsesión por el orden. Es una medida de seguridad alimentaria y también de ahorro económico. El motivo es que el frío no se distribuye de manera uniforme dentro del electrodoméstico. Entender qué zonas son más frías y cuáles mantienen temperaturas más suaves puede prolongar varios días la vida útil de los alimentos.

La física del frío: no todos los estantes son iguales

El principio es sencillo: el aire frío desciende. Por eso, las zonas inferiores concentran las temperaturas más bajas, mientras que la puerta y los estantes superiores resultan más templados e inestables.

La zona inferior, situada justo encima de los cajones, es la más fría, con valores aproximados entre 2 y 4 °C. Por ello, este espacio debe destinarse a carnes y pescados crudos, preferiblemente en recipientes cerrados o bandejas cubiertas para evitar derrames y contaminación cruzada.

Los estantes intermedios ofrecen una temperatura constante y son adecuados para alimentos envasados, productos ya abiertos y lácteos como quesos o yogures. Además, utilizar recipientes herméticos de cristal ayuda a evitar la mezcla de olores y la proliferación de bacterias.

La zona superior, ligeramente menos fría, es apropiada para sobras, platos cocinados, embutidos y productos listos para el consumo. Colocar aquí alimentos que se vayan a consumir en los próximos días facilita su visibilidad y reduce el riesgo de olvido.

Por su parte, los cajones inferiores están diseñados para frutas y verduras. Mantienen una humedad y una temperatura aproximada de 8 a 10 °C, lo que protege los productos frescos del contacto directo con el frío intenso. Conviene separar frutas y verduras, ya que algunas frutas emiten etileno, un gas que acelera la maduración y puede deteriorar vegetales cercanos.

La puerta es la zona más inestable, ya que pierde frío con cada apertura. Es el lugar indicado para bebidas, mantequilla, salsas y mermeladas. Aunque muchos frigoríficos incluyen hueveras en la puerta, se recomienda conservar los huevos en su envase original dentro de un estante interior para evitar oscilaciones térmicas.

Temperatura y mantenimiento

La mayoría de las neveras permiten ajustar la temperatura entre 1 °C y 8 °C. En general, se aconseja mantenerla entre 1 °C y 4 °C, adaptando el nivel según la temperatura exterior. En verano puede ser necesario bajar algunos grados para compensar el calor ambiental, mientras que en invierno se puede optar por un ajuste intermedio para evitar un consumo energético excesivo.

El mantenimiento también es determinante. Limpiar el interior con agua y vinagre al menos cada dos meses contribuye a mantener la higiene. Además, es fundamental no saturar el espacio: el aire frío necesita circular. Si el frigorífico está sobrecargado, se generan puntos menos fríos y el motor trabaja más, aumentando el gasto eléctrico. Otra regla básica es esperar a que la comida se enfríe antes de guardarla. El motivo principal es que introducir recipientes calientes eleva la temperatura interna y compromete la conservación del resto de alimentos.

Qué no debe ir en la nevera

No todos los productos se benefician del frío. Las frutas tropicales pierden sabor y textura en temperaturas bajas. Los tomates se vuelven harinosos, las patatas transforman su almidón en azúcar y el pan se seca con mayor rapidez. Tampoco es recomendable guardar cebollas y ajos, ya que la humedad favorece su brotación, ni miel, que se endurece.

Aplicar el método "Primera Entrada, Primera Salida", colocando los productos nuevos detrás y adelantando los más antiguos, evita caducidades por descuido. Con criterios sencillos y constancia, el frigorífico se convierte en un aliado contra el desperdicio.

Mantener la nevera organizada es un gesto cotidiano con impacto real. Optimiza la cadena de frío, preserva sabor y textura y contribuye a reducir pérdidas en casa. En un contexto de inflación y preocupación ambiental, ordenar correctamente el frigorífico es una herramienta práctica para cuidar el bolsillo y el planeta.

Ver los comentarios Ocultar los comentarios

Portada

Suscríbete a nuestro boletín diario