La ciencia niega que el ronroneo del gato sea siempre felicidad
Más allá del placer, este mecanismo fisiológico sirve a las crías para orientarse y a los adultos para pedir comida imitando el llanto humano.
Para la mayoría de los dueños, el ronroneo es el equivalente felino de una sonrisa. Sin embargo, la ciencia ha demostrado que este sonido no siempre significa felicidad. De hecho, los gatos ronronean también cuando están angustiados, asustados o sienten dolor. Lejos de ser un simple gesto de placer, se trata de un mecanismo fisiológico de supervivencia que han perfeccionado durante milenios.
Tras una visita al veterinario, por ejemplo, es habitual escuchar al gato ronronear mientras lo examinan. Ese sonido no implica que esté disfrutando de la situación; en muchos casos funciona como un método de autocontrol ante el estrés. Al igual que los humanos respiramos profundamente para calmarnos, los felinos utilizan la vibración para reducir la ansiedad y mantener la estabilidad emocional.
Una herramienta de autocuración
Uno de los aspectos más sorprendentes del ronroneo es su frecuencia. Las vibraciones suelen situarse entre los 25 y 150 hercios (Hz), un rango que coincide con terapias vibracionales utilizadas para aliviar el dolor, reducir las inflamaciones y favorecer la reparación ósea y muscular. Por ello, cuando un gato está herido o enfermo, puede ronronear como parte de su propio sistema de "fisioterapia interna".
Estas vibraciones también estimulan la liberación de endorfinas, lo que contribuye a disminuir la sensación de dolor. No es casualidad que muchas gatas ronroneen durante el parto: el sonido forma parte de un mecanismo natural para gestionar el malestar físico.
Comunicación desde el primer día
El ronroneo cumple además una función vital en los primeros días de vida. Los gatitos nacen ciegos y sordos, pero pueden percibir vibraciones. El ronroneo de la madre actúa como una guía táctil que les ayuda a localizar las mamas para alimentarse. A su vez, las crías comienzan a ronronear apenas dos días después de nacer para comunicar que están bien y recibiendo leche.
En la edad adulta, el sonido sigue siendo una herramienta comunicativa. Puede expresar confianza hacia los humanos, pero también hambre o necesidad de atención. Algunos estudios han identificado el llamado "ronroneo de solicitud", que incorpora una frecuencia más aguda similar al llanto de un bebé humano. Este matiz activa instintos de cuidado y resulta difícil de ignorar.
No todo ronroneo es igual
La tonalidad y el contexto son claves. Un ronroneo grave y pausado suele asociarse con relajación y bienestar. En cambio, uno más agudo, cercano al maullido, puede indicar demanda urgente de comida o atención. Si el gato ronronea mientras permanece encogido, escondido o rechaza la comida, podría estar intentando calmarse ante una situación de malestar físico o emocional.
Aunque en la mayoría de los casos el ronroneo está vinculado a estados positivos, conviene observar el comportamiento general del animal. Persistencia inusual, apatía o cambios en el apetito pueden ser señales de que el sonido cumple una función de autorregulación frente al dolor o el estrés.
El ronroneo es una de las expresiones más complejas del comportamiento felino. Es comunicación, mecanismo terapéutico y herramienta evolutiva al mismo tiempo. La próxima vez que sientas esa vibración sobre tus piernas, recuerda que no solo estás escuchando satisfacción: estás percibiendo una sofisticada estrategia biológica que combina bienestar emocional, sanación física y vínculo social en un único sonido.
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