L D (EFE)
Desde muy joven, Georges Remi se dejó llevar por su imaginación para dar vida sobre su pupitre del colegio a una infinita galería de personajes. Allí mismo empezó a firmar sus primeras viñetas con las iniciales de su nombre invertidas fonéticamente, "R G", capricho por el cual acabaría siendo conocido por el pseudónimo Hergé. Con 18 años empezó a trabajar para el diario El Siglo Veinte.
Es la gran época de las "historias en imágenes", y aún no se hablaba de los cómics, que compartían espacio con otros dibujos que la historia ha inmortalizado, como la famosa "Vaca que ríe", de su coetáneo Benjamin Rabier. En noviembre de 1928, Hergé se hace cargo de la sección infantil semanal de El Siglo Veinte y, apenas dos meses después, el 10 de enero de 1929, nacen de su lápiz Tintin y Milú, cuya primera aventura fue publicada en 1930: "Tintin en el país de los soviets", inspirado en una obra contra el movimiento bolchevique. El éxito que alcanza la "denuncia" que Hergé realiza del régimen soviético en su primer cómic es aclamada en Bélgica.
El recién nacido personaje de pantalones bombachos, jersey azul y flequillo desafiante, empieza a protagonizar nuevas historietas: "Tintin en el Congo" (1931), "Tintin en América" (1932), "Los cigarros del faraón" 1934) y "El loto azul" (1936). Son aventuras surgidas de la realidad a través de las cuales Hergé manifiesta abiertamente su toma de posición en conflictos de variado origen, y pese a ello, cautiva a pequeños y mayores. La vida sonríe a Hergé en todos los sentidos, y durante esa época se casa, concretamente en el verano de 1932, con Germaine Kieckens.
Su prolífica obra perfila con sencillez una combinación perfecta de elementos de gran dibujante y excelente narrador. De la vida escoge numerosos personajes con los que dibujar su universo, como los gemelos Dupont y Dupond, creados a partir de su padrastro, Alexis Remi, y su gemelo. La invasión de la Alemania nazi en 1939 supone el final para El Siglo Veinte, pero catapulta a Tintin en sus aventuras, que reciben nombres tan sugerentes como "El cangrejo de las pinzas de oro" (1941), La estrella misteriosa" (1942), "El secreto del Unicornio" y "El tesoro de Rackham el Rojo" (1944), estas dos últimas las más vendidas en todo el mundo.
Mientras Bélgica sufría el azote de Hitler, Hergé desviaba con astucia la atención de la censura nazi optando por exóticos títulos que nada tuvieran que ver con la realidad de la que impregnaba muchas de sus historias. Pese a ello, fue relacionado con personajes que se equivocaron de bando en la guerra y se le señaló como simpatizante nazi. Al igual que Jules Verne, Hergé fue tachado de visionario tras llevar a su personaje a la Luna ("Objetivo: la Luna", 1953 y "Aterrizaje en la Luna", 1954), cuatro años antes de que la propia URSS pusiera en órbita su "Sputnik", y mucho antes que Neil Armstrong diera aquel "gran paso para la Humanidad" en julio de 1969.
La imaginación de Hergé seguiría produciendo hasta 1976, año en que ve la luz "Tintin y los pícaros", aventura con la que el universo "tintinesco" empezaría a descomponerse. Pese a todo, y mientras el genial Hergé descansa en un cementerio del sur de Bruselas, su personaje sigue inmortal, generando importantes beneficios, que incluso el propio Steven Spielberg quiere multiplicar a través del séptimo arte. "Sigue apasionando a los niños de entre 7 y 70 años", dijo un comentarista de la radiotelevisión pública belga RTBF. En esta fecha, Bélgica recuerda a una de sus figuras que, si bien carece de calle, plaza o avenida en su país, sí es recordado en el firmamento desde que en 1982 un satélite fue bautizado en su memoria.
Es la gran época de las "historias en imágenes", y aún no se hablaba de los cómics, que compartían espacio con otros dibujos que la historia ha inmortalizado, como la famosa "Vaca que ríe", de su coetáneo Benjamin Rabier. En noviembre de 1928, Hergé se hace cargo de la sección infantil semanal de El Siglo Veinte y, apenas dos meses después, el 10 de enero de 1929, nacen de su lápiz Tintin y Milú, cuya primera aventura fue publicada en 1930: "Tintin en el país de los soviets", inspirado en una obra contra el movimiento bolchevique. El éxito que alcanza la "denuncia" que Hergé realiza del régimen soviético en su primer cómic es aclamada en Bélgica.
El recién nacido personaje de pantalones bombachos, jersey azul y flequillo desafiante, empieza a protagonizar nuevas historietas: "Tintin en el Congo" (1931), "Tintin en América" (1932), "Los cigarros del faraón" 1934) y "El loto azul" (1936). Son aventuras surgidas de la realidad a través de las cuales Hergé manifiesta abiertamente su toma de posición en conflictos de variado origen, y pese a ello, cautiva a pequeños y mayores. La vida sonríe a Hergé en todos los sentidos, y durante esa época se casa, concretamente en el verano de 1932, con Germaine Kieckens.
Su prolífica obra perfila con sencillez una combinación perfecta de elementos de gran dibujante y excelente narrador. De la vida escoge numerosos personajes con los que dibujar su universo, como los gemelos Dupont y Dupond, creados a partir de su padrastro, Alexis Remi, y su gemelo. La invasión de la Alemania nazi en 1939 supone el final para El Siglo Veinte, pero catapulta a Tintin en sus aventuras, que reciben nombres tan sugerentes como "El cangrejo de las pinzas de oro" (1941), La estrella misteriosa" (1942), "El secreto del Unicornio" y "El tesoro de Rackham el Rojo" (1944), estas dos últimas las más vendidas en todo el mundo.
Mientras Bélgica sufría el azote de Hitler, Hergé desviaba con astucia la atención de la censura nazi optando por exóticos títulos que nada tuvieran que ver con la realidad de la que impregnaba muchas de sus historias. Pese a ello, fue relacionado con personajes que se equivocaron de bando en la guerra y se le señaló como simpatizante nazi. Al igual que Jules Verne, Hergé fue tachado de visionario tras llevar a su personaje a la Luna ("Objetivo: la Luna", 1953 y "Aterrizaje en la Luna", 1954), cuatro años antes de que la propia URSS pusiera en órbita su "Sputnik", y mucho antes que Neil Armstrong diera aquel "gran paso para la Humanidad" en julio de 1969.
La imaginación de Hergé seguiría produciendo hasta 1976, año en que ve la luz "Tintin y los pícaros", aventura con la que el universo "tintinesco" empezaría a descomponerse. Pese a todo, y mientras el genial Hergé descansa en un cementerio del sur de Bruselas, su personaje sigue inmortal, generando importantes beneficios, que incluso el propio Steven Spielberg quiere multiplicar a través del séptimo arte. "Sigue apasionando a los niños de entre 7 y 70 años", dijo un comentarista de la radiotelevisión pública belga RTBF. En esta fecha, Bélgica recuerda a una de sus figuras que, si bien carece de calle, plaza o avenida en su país, sí es recordado en el firmamento desde que en 1982 un satélite fue bautizado en su memoria.
