"Los excrementos de las palomas son muy corrosivos, y la Catedral se había convertido en un gran nido de palomas y gaviotas, así que hemos decidido colocar un sistema eléctrico en todas las esculturas y barandillas donde se solían apoyar las aves", ha explicado el canónigo conservador del Arzobispado de Barcelona, Josep Maria Martí Bonet.
En estos momentos, el centenar de esculturas que decoran la fachada de la Catedral están rodeadas de un cable invisible desde la calle, pero claramente perceptible por las palomas, que ya han buscado otros lugares donde descansar o anidar. "Ya no hay ninguna paloma en la fachada", ha indicado Martí Bonet, que ha aclarado que "las descargas son flojas, no hacen ningún daño a las aves, pero las asusta".
Antes de colocar el sistema de descargas, los técnicos intentaron ahuyentar a las aves con alambradas, pero las palomas defecaban sobre los alambres para cubrir las zonas punzantes y crear "unas zonas acolchadas, donde se instalaban".
"El sistema de descargas ha resultado ser el más eficaz", ha explicado el canónigo responsable de la conservación de este edificio, cuya fachada acaba de ser descubierta. La lona que durante cinco años ha cubierto la fachada de la Catedral de Barcelona fue retirada hace quince días y los trabajos para quitar los andamios se han prolongado hasta ahora.
