L D (Agencia) Durante la comparecencia de Ruiz en el juicio a su mujer por el presunto asesinato de Adrián Leroy y Francisco Miguel, de 4 y 6 años respectivamente, éste aseguró que cinco meses antes de los hechos Francisca González le comunicó que " si tomaba cinco gramos de cocaína, una botella de whisky y un Dormodor" no sería consciente de los actos que cometía. Además, afirmó que por esas fechas también le alertó de que dos hombres, uno de ellos ecuatoriano "rondaban por la casa", misma narración que hizo la mañana en la que aparecieron los cuerpos de sus hijos menores, cuando llamó por teléfono a su casa.
En cuanto a su relación de pareja, Ruiz señaló que su mujer sentía un "amor enfermizo" por él, así como que fue ella la que le propuso realizar intercambios de pareja, momento en el que González, que no había hecho ningún gesto en toda la vista, le advirtió: "estás bajo juramento", lo que motivó una advertencia por parte de la jueza, María Jover, a la acusada. El marido admitió haber enviado 19 mensajes a su teléfono móvil, desde el 10 de enero hasta la madrugada del 19 de enero, en que se produjo el doble crimen, con mensajes ofensivos, en los que le advertía que "cómo me toques los cojones más, te meto en un sanatorio".
Convencida de que "alguien había entrado"
Respecto a la noche de los hechos, Ruiz indicó que recibió un mensaje de su mujer sobre la 1.30 horas en el que leyó: "Ahora toca baile", y ya no pudo contactar con su domicilio hasta que llamó a las 6.45 horas desde su camión, cuando se puso su hijo mayor, José Carlos, quien le dijo que "alguien había entrado y los chiquillos no se movían". Tras finalizar la sesión de tarde de la primera jornada, el marido de Francisca afirmó: "espero verla en la cárcel 40 años o más".
Antes de la comparecencia de Ruiz, testificó el hijo mayor, José Carlos, quien, a instancias del fiscal, Manuel López Nicolás, dio su versión de los hechos a través de videoconferencia para no estar en la misma sala que su madre. El chico señaló que su madre le despertó dos veces -una de ellas a las 3.00 horas- para pedirle de que bajara a la planta baja del dúplex porque "había escuchado ruido". Tras quedarse dormido sobre la medianoche, el adolescente, que en esas fechas tenía 14 años, se despertó de nuevo y oyó que su hermano de 6 años gritaba a su madre: "mamá no puedo respirar", pero optó por no entrar en la habitación del matrimonio porque "pegaba habitualmente por haberse portado mal" a los dos niños pequeños. Narró que su madre le despertó sobre las 6.45 horas por la misma razón, por lo que llamó a su padre y al servicio de emergencias 112. Posteriormente, González le pidió a su hijo que le comprara tabaco, además de que fuera a pedir ayuda a sus tíos, ya que los niños no se movían.
