L D (EFE) Todos los grupos coincidieron en que esta reforma no será la última que deba acometerse, dado el carácter cambiante del fenómeno de la inmigración, un "proceso nuevo que requiere de continuas adaptaciones", en palabras del senador de CiU Domenec Sesmilo.
Las razones de la reforma, dijo la senadora popular Rosa Vindel, son mejorar la ordenación del flujo de extranjeros -que desde fines de 2002 a julio de 2003 subió en casi 125.000 personas, la tasa de incremento "más rápida" de la UE-; combatir la inmigración ilegal y fomentar la legal; adaptar varias directivas europeas y dar cumplimiento a una sentencia del Tribunal Supremo, que anuló trece artículos de la ley.
Novedades de la reforma
Entre las novedades de la reforma figura la de conferir al visado la consideración de permiso de trabajo y de residencia; impone nuevas exigencias a los transportistas, sobre todo líneas aéreas, para detectar vuelos usados sistemáticamente por la inmigración ilegal-, e introduce algunos cambios en los procedimientos de solicitud de permisos.
También tipifica como infracción muy grave las actuaciones que favorezcan la inmigración ilegal (con multas de 60.000 a 500.000 euros); amplía los supuestos de utilización de procedimientos de expulsión a aquellas personas que cometan delitos graves y recoge el reconocimiento mutuo entre los Estados de la UE de las resoluciones de expulsión.
Tras el trámite parlamentario de este miércoles, que en caso de incorporar alguna modificación habría obligado a remitir la reforma de la ley al Pleno del Congreso, sólo resta su próxima publicación en el BOE para su entrada en vigor.
