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Gómez a IU: “En cuanto se rasca un poco sale el estalinismo que llevan dentro”

Agrio enfrentamiento entre Jesús Gómez y los concejales de PSOE e IU, que han montado todo un "tribunal de honor" contra el portavoz popular por algo que éste nunca dijo. Gómez se negó a retractarse, cargó contra la izquierda y luego abandonó el pleno.

FERNANDO DÍAZ VILLANUEVA
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Tal y como estaba previsto, uno de los puntos en la orden del día del pleno municipal de Leganés ha sido reprobar a Jesús Gómez, líder de la oposición local y portavoz del Partido Popular. La moción, incluida en la orden a iniciativa de Izquierda Unida, pretendía reprobar a Gómez por las opiniones que, según IU, éste emitió en un artículo sobre política educativa publicado por La Ilustración Liberal hace nueve años y medio.

Este punto era el 11 de la sesión, precedido por una moción del partido independiente de la localidad, el ULEG, en la que se acusaba al alcalde de un asuntillo menor de corrupción. "Este es el pan nuestro de cada día" comentaban simpatizantes del PP a las puertas del Consistorio, "le hacen esto a Jesús porque lo del alcalde es de vergüenza, ya ni se cuántas irregularidades y corruptelas de todo tipo le ha destapado el PP en los últimos tres años. Esta tontería del artículo es la gota que colma el vaso, porque con la de paro que hay en Leganés que pierdan el tiempo en estas idioteces es de juzgado de guardia" decía una señora.

Minutos antes de dar comienzo el Pleno dos pequeños grupos, uno de comunistas de la tercera edad equipados con banderitas de plástico del PCE y otro de vecinos que apoyan a Gómez, formaban el clásico pasillo de los abucheos. A la llegada del portavoz la plaza se tranformó en un griterío informe. Por un lado los comunistas a la previsible y ya gastada consigna de "¡fascista!", adobada con la menos habitual pero mucho más delictiva de "¡terroristas, asesinos!". Al otro los seguidores de Gómez gritando "¡presidente, presidente!". Todo muy rápido, de apenas un minuto, el que invirtió el concejal en cruzar la plazoleta con paso firme acompañado de su equipo al completo para dejar claro que, en este tema, el PP de Leganés, es una piña.

Como nota curiosa y confirmación del hecho de que en Madrid y alrededores uno se puede encontrar cualquier cosa, un grupo de mendigos con camisetas que decían "Soy como tu", animaban al concejal popular para sorpresa y desconcierto de los comunistas del otro lado.

Políticamente incorrecto

En el interior del salón de plenos la tensión se podía masticar. El alcalde, Rafael Gómez Montoya, traje claro, cariacontecido y de no muy buen humor, abría el punto de la discordia. Empezaba Raúl Calle, concejal comunista de urbanismo, acusando a Gómez de haber escrito algo que nunca escribió e instándole a retractarse. Como lo del artículo da para muy poco y además es mentira, Calle se enredó recordándole lo políticamente incorrectos que eran sus artículos y como iban contra la Constitución, un remake, en definitiva, de la rueda de prensa que dio junto a Gregorio Gordo una semana antes.

Acto seguido, en un acto que recordaba mucho a Largo Caballero defendiendo la misma legalidad republicana que él rompía, se deshizo en elogios a la Constitución, recordando al pleno hasta datos irrelevantes como la fecha en que entró en vigor o el porcentaje de españoles que votaron a su favor en el referéndum. De la querella por apología del genocidio que los abogados de IU estudian no dijo nada.

De Calle la palabra pasó a Antonio García Blázquez, portavoz socialista y concejal de Hacienda imputado en el caso Cuadrifolio, que siguió sacando durante un buen rato párrafos y más párrafos escritos por Jesús Gómez cuando colaboraba para los medios de esta casa, esto es, mucho antes de que se dedicase a la política. García Blázquez abundó en lo que había dicho su compañero de Gobierno sacando nuevos artículos "incorrectos" del concejal popular –publicados todos en Libertad Digital, dicho sea de paso– con una pose visiblemente escandalizada.

Aparte de los representantes de los partidos que formaban parte del linchamiento y que apoyaban la moción, existe en Leganés un pequeño partido independiente, el ULEG, cuyo concejal, Carlos Delgado, abandonó el pleno poco después de empezar a discutirse la moción. Lo hizo porque no estaba dispuesto a participar en "una especie de sanedrín donde el señor Calle ejerce de Caifás para rasgarse las vestiduras y pretender con esta cortina de humo ocupar un espacio y un protagonismo que desafortunadamente no permite su gestión salvo para mal".

Gómez se defiende

Se quedaba así Gómez a solas frente a la bicicleta PSOE-IU, que dedicó media hora a intentar demoler moralmente al portavoz popular. No lo consiguió. Jesús Gómez negó la mayor, dijo nones a retractarse por algo que no había hecho y reclamó su libertad como ciudadano para decir lo que le venga en gana siempre y cuando acate la Constitución, extremo éste que no se da entre los comunistas, muy propensos a desfilar con banderas republicanas o a encabezar piquetes sindicales que "impiden a los trabajadores ejercer su derecho al trabajo".

Gómez resaltó el componente estalinista de esta campaña afirmando que, a los comunistas, "en cuanto se les rasca un poco sale el estalinismo que llevan dentro". Hizo mención al GULAG, que no eran, en palabras de Gómez, "Grandes Urbanizaciones de Lujo con Apartamentos y Golf", sino el presidio político soviético. La sola mención del GULAG hizo que las caras se desencajaran en la bancada comunista, cuyos miembros no sabían si reír, ponerse serios, ofenderse o las tres cosas a la vez.

Como eran dos contra uno, la parte acusadora contaba con el doble de tiempo de uso de la palabra. Eso unido al hecho de que la coalición cuenta con un concejal más en el Ayuntamiento de Leganés (el que les permite gobernar), decidió la moción de su lado. Pero antes Jesús Gómez, a quien los técnicos del ayuntamiento habían silenciado el micrófono, anunció que, realizada la defensa, él y todo su grupo se retirarían del pleno para no presenciar un acto tan vergonzoso.

Esta de retirarse ha sido quizá la nota más sobresaliente de un absurdo tribunal de honor montado a expensas de un concejal de la oposición al que se le había manipulado un artículo y no se le podía culpar de delito o irregularidad alguna. Los comunistas respondieron exhibiendo una pancartita desde uno de los escaños. La hazaña la consumó Alarico Rubio, comunista, pero sólo pudo leerse desde dentro del pleno, una especie de caja fuerte donde los periodistas tienen vedado el acceso. La prensa está confinada en una sala aneja al salón de plenos y tiene que seguir los acontecimientos a través de un circuito cerrado de televisión que opera la empresa pública Legacom, montada por el actual alcalde.

Lo que sí entró en el pleno fue un pequeño grupo de comunistas que interrumpieron –afortunadamente sólo una vez– al concejal popular desde la tribuna de invitados. Un dejà vu del No a la Guerra con los actores gritando en el Parlamento desde la tribuna superior recorrió la sala, pero eran tan pocos que la cosa no fue a mayores.

Al final se produjo la reprobación con medio pleno vacio. Comunistas y socialistas levantaron la mano y quedó así el portavoz popular reprobado por una frase que nunca pronunció. Algo inédito hasta en la democracia española.

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