L D (EFE) El Instituto Nacional de Meteorología prevé, coincidiendo con la llegada del invierno, nevadas en Navarra, La Rioja, Cordillera Ibérica, Pirineos, Asturias y meseta norte, y lluvias en el Cantábrico, Galicia, Castilla y León y Baleares, así como una bajada de temperaturas en todo el área peninsular, más marcado en el cuadrante nordeste, donde será "notable".
La mañana del lunes, el Sol aparecerá en el punto más lejano del sur del cielo, lo que provocará que sea el día con menos horas de luz del año y, por ende, el de la noche más larga, es decir, se vivirá el solsticio de invierno. Esa posición del Sol conlleva, además, otro efecto, la sombra que proyectan los objetos al mediodía es la más larga de todo el año, y eso es fácilmente comprobable si se mide la de una estructura estable, como un edificio o una señal de tráfico, y se compara con la del día siguiente.
Las estaciones son el resultado del hecho de que el eje de la Tierra está inclinado, de modo que la altitud máxima del Sol sobre el horizonte cambia durante el año, y por consiguiente, un lugar dado de la Tierra recibe cantidades diferentes de Sol en distintas épocas del año. En el hemisferio norte, el invierno comienza en el solsticio de invierno, la primavera en el equinoccio vernal, el verano en el solsticio de verano y el otoño en el equinoccio de otoño, y en el hemisferio sur sucede al revés.
Este día "oscuro y triste" ha sido, sin embargo, el elegido históricamente para homenajear al Sol. En Mesopotamia, Persia, Babilonia, o las antiguas Roma y Grecia se celebraba que el Sol había vencido a la oscuridad, y que, a partir de ese día, cada jornada traería algo más de luz. Y ello porque el Sol llega a su punto más septentrional y emprende en el solsticio su larga marcha hacia el norte, un signo de que el clima será más cálido en unos meses.
