L D (EFE) "La situación es extremadamente preocupante. De hecho, el número de personas que necesitan ayuda humanitaria se ha incrementado en las últimas semanas de 1,2 a 2 millones", dijo Egeland. A este colectivo hay que añadir los 130.000 refugiados que se han tenido que desplazar al Chad huyendo de la violencia, lo que convierte esta crisis en la "más dramática del mundo".
A la violencia se añade el problema de la falta de recursos, dado que la ONU sólo ha podido recabar 15 millones de dólares de los países donantes, una pequeña parte de lo que necesita la organización. Con este objetivo, la ONU ha convocado una conferencia de donantes para principios de junio en Ginebra, donde espera captar unos 200 millones de dólares con los que poder atender las necesidades humanitarias más imperiosas en las próximas semanas.
"Si logramos nuestro objetivo, podremos dar alimento y asistencia a los cerca de dos millones de desplazados, pero si fracasamos, cientos de miles de mujeres y niños perecerán", indicó Egeland. Si bien reconoció que en las últimas semanas las agencias humanitarias han tenido más facilidades para acceder a las zonas más necesitadas, anunció que si el "Gobierno sigue poniendo obstáculos a nuestro trabajo, no lograremos nuestra meta y mucha gente morirá".
El Consejo de Seguridad también mostró su preocupación por las "violaciones a gran escala" que se están cometiendo en la zona, incluido actos de violencia sexual y étnica, ataques a civiles y desplazamientos forzosos. Por ello, pidió al Gobierno que persiga estos actos de violencia, y que facilite el regreso a sus hogares de los refugiados, colectivo al que debe proteger.
A la violencia se añade el problema de la falta de recursos, dado que la ONU sólo ha podido recabar 15 millones de dólares de los países donantes, una pequeña parte de lo que necesita la organización. Con este objetivo, la ONU ha convocado una conferencia de donantes para principios de junio en Ginebra, donde espera captar unos 200 millones de dólares con los que poder atender las necesidades humanitarias más imperiosas en las próximas semanas.
"Si logramos nuestro objetivo, podremos dar alimento y asistencia a los cerca de dos millones de desplazados, pero si fracasamos, cientos de miles de mujeres y niños perecerán", indicó Egeland. Si bien reconoció que en las últimas semanas las agencias humanitarias han tenido más facilidades para acceder a las zonas más necesitadas, anunció que si el "Gobierno sigue poniendo obstáculos a nuestro trabajo, no lograremos nuestra meta y mucha gente morirá".
El Consejo de Seguridad también mostró su preocupación por las "violaciones a gran escala" que se están cometiendo en la zona, incluido actos de violencia sexual y étnica, ataques a civiles y desplazamientos forzosos. Por ello, pidió al Gobierno que persiga estos actos de violencia, y que facilite el regreso a sus hogares de los refugiados, colectivo al que debe proteger.
