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PESCA, YACIMIENTOS Y LECTURA

Las vacaciones que Zapatero anunció a bombo y platillo que no disfrutaría

No ha estado afortunado Zapatero durante sus vacaciones, pese a que dijo que no habría descanso este verano. Durante su estancia en León no consiguió pescar ni una trucha. Ir al cine a ver comedias, disfrutar de Atapuerca y leer "Crónica del Pájaro que da cuerda al mundo" han sido sus actividades.

Pese a que Zapatero anunció a bombo y platillo que este verano no habría vacaciones para él ante la situación del país, lo cierto es que el presidente del Gobierno sí que ha tenido varios días de asueto en las dos Castillas.

En el suplemento Crónica de El Mundo, se relatan sus vacaciones y las facultades que ha perdido con los años. En León pasó varios días y allí quiso disfrutar de su principal afición: la pesca. Desde niño iba con su padre y su hermano a por truchas. Sin embargo, está claro que Zapatero no pasa por su mejor momento, no sólo en lo político, ya que este verano ni con el cebo de la mosca ahogada ha tenido suerte con la pesca. Ha vuelto a Madrid sin pescar ni una sóla trucha.

De hecho, es tal su afición que solicitó coto del 1 al 5 de agosto en el río Porma. Y además utilizó la típica técnica leonesa de la mosca ahogada. Por ello, al no poder conseguir hacer una barbacoa de truchas, Zapatero tuvo que conformarse con ir al cine con su esposa Sonsoles. Allí vieron una película que no ha tenido muy buena crítica, Mi Segunda vez de Catherine Zeta Jones. Pero el jefe del Ejecutivo no compartía esta opinión al salir de la sala: "Los americanos hacen bien este tipo de comedias".

Tras dejar León y sin que apenas se supiera, la familia Zapatero aterrizó con su familia en su helicóptero en la finca toledana de Quintos de Mora. Allí paseaba con Sonsoles, leía y se bañaba en la piscina. "Estuvo corriendo bastante por las mañanas. Por las tardes, paseaba con Sonsoles", dicen.

Y fue en estos días donde el presidente se dedicó a la lectura, cuyo escritor estrella fue Haruki Murakami. De hecho, leyó un libro con un nombre muy apropiado "Crónica del pájaro que da cuerda al mundo". También tuvo tiempo para leer a María Dueñas e Ismail Kadaré.

Y de ahí a Atapuerca, a disfrutar del "gran yacimiento de la evolución", como él mismo definió. De nuevo helicóptero y a Madrid, donde dijo que no saldría para solucionar los cada vez más graves problemas que azotan a España.

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