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MURIÓ AL SER DESCONECTADA DE UNA SONDA

Los restos de Terry Schiavo descansan en un cementerio de Florida como deseaban sus padres

Los restos de Terri Schiavo, la mujer en coma que murió tras ser desconectada de la sonda que la alimentaba consecuencia de una decisión judicial el pasado mes de marzo, fueron enterrados este lunes en un cementerio de Florida, como deseaban sus padres. El caso conmocionó tanto a quienes defienden el derecho a la vida como a los partidarios de la eutanasia, y llevó al terreno político una batalla judicial de más de siete años entre el esposo, que argumentaba que ella no deseaba vivir artificialmente, y los padres de la fallecida, que arguyeron lo contrario.

Los restos de Terri Schiavo, la mujer en coma que murió tras ser desconectada de la sonda que la alimentaba consecuencia de una decisión judicial el pasado mes de marzo, fueron enterrados este lunes en un cementerio de Florida, como deseaban sus padres. El caso conmocionó tanto a quienes defienden el derecho a la vida como a los partidarios de la eutanasia, y llevó al terreno político una batalla judicial de más de siete años entre el esposo, que argumentaba que ella no deseaba vivir artificialmente, y los padres de la fallecida, que arguyeron lo contrario.
L D (Agencias) Terri Schiavo murió a los 41 años de edad, el pasado 31 de marzo, 14 días después de que por orden de su esposo, Michael Schiavo, se le desconectara el catéter alimentario que la mantuvo viva durante 15 años, tras quedar en estado vegetativo en 1990, informó Europa Press.
 
La mujer no dejó escritas instrucciones acerca de su voluntad en caso de que se produjera esta situación, pero su marido aseguró que nunca hubiera querido ser mantenida con vida de manera artificial, en un estado vegetativo sin esperanza de recuperación. Sin embargo, sus padres mantenían viva la esperanza de una posible mejoría y defendieron hasta el último momento el deseo de que su hija se mantuviera conectada, a pesar de que la mayoría de los doctores aseguraron que sus condiciones eran irreversibles.
 
El caso dio la vuelta al mundo y fue objeto de debate político ya que hasta el presidente de EEUU, George W. Bush, participó en la disputa al ponerse del lado de los grupos conservadores y religiosos contrarios a la eutanasia, al declarar que "los que viven a merced de otros merecen nuestra especial preocupación".

La declaración publicada por el abogado de Michael Schiavo, George Felos, no explica por qué el marido cambió de opinión, ya que en un primer momento aseguró que los restos de su mujer serían incinerados y enterrados en Pensilvania. Mientras, los padres de Terri expresaron su deseo de que fuera enterrada en Florida.

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