
L D (Agencias) Terri Schiavo murió a los 41 años de edad, el pasado 31 de marzo, 14 días después de que por orden de su esposo, Michael Schiavo, se le desconectara el catéter alimentario que la mantuvo viva durante 15 años, tras quedar en estado vegetativo en 1990, informó Europa Press.
La mujer no dejó escritas instrucciones acerca de su voluntad en caso de que se produjera esta situación, pero su marido aseguró que nunca hubiera querido ser mantenida con vida de manera artificial, en un estado vegetativo sin esperanza de recuperación. Sin embargo, sus padres mantenían viva la esperanza de una posible mejoría y defendieron hasta el último momento el deseo de que su hija se mantuviera conectada, a pesar de que la mayoría de los doctores aseguraron que sus condiciones eran irreversibles.
El caso dio la vuelta al mundo y fue objeto de debate político ya que hasta el presidente de EEUU, George W. Bush, participó en la disputa al ponerse del lado de los grupos conservadores y religiosos contrarios a la eutanasia, al declarar que "los que viven a merced de otros merecen nuestra especial preocupación".
La declaración publicada por el abogado de Michael Schiavo, George Felos, no explica por qué el marido cambió de opinión, ya que en un primer momento aseguró que los restos de su mujer serían incinerados y enterrados en Pensilvania. Mientras, los padres de Terri expresaron su deseo de que fuera enterrada en Florida.
