L D (EFE)
Sin embargo, la alarma aún se mantiene ya que el resto del país ha sufrido dos nuevos fallecimientos debido a la epidemia, aunque se trataba de pacientes que se encontraban ingresados en instituciones hospitalarias especiales. Con estos datos, la cifra total de muertos por SRAG en China asciende a 334, mientras en todo el mundo se sitúa en 769 y 32 países afectados.
Según los observadores, la drástica reducción en el número de casos de SRAG en Pekín podría llevar a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a retirar la advertencia de viajes que pesa sobre la capital china. Las cifras de enfermos ingresados en hospitales han caído también, por vez primera en varias semanas, por debajo de los 2.000, mientras las altas ascienden a 3.495. Además, sólo 2.069 personas permanecen en cuarentena en sus domicilios o dormitorios universitarios en Pekín, y la gran mayoría de los estudiantes de primaria y secundaria han retornado a las aulas.
Las cifras de muertos y casos -únicamente 34 nuevos enfermos en los últimos 8 días- registrados en Pekín en la última semana ha experimentado un descenso del 90 por ciento en comparación con finales de abril. Cai Fuchao, jefe de Propaganda en Pekín, anunció la reducción a siete del número de hospitales asignados al combate del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave. Además, Cai calificó las medidas adoptadas por el Gobierno local como "acertadas" y confirmó la inversión en las últimas semanas de más de 120 millones de dólares en el combate de la epidemia, sólo en la capital china.
Aunque el primer caso se registró en Pekín el 1 de marzo, el Gobierno chino no reconoció públicamente el alcance de la epidemia de SRAG hasta el 20 de abril, coincidiendo con la destitución del alcalde de la capital y el ministro de Sanidad. Pekín ha movilizado en los últimos días a su aparato de propaganda tanto para lavar su maltrecha imagen ante la comunidad internacional como para salvar la temporada estival, durante la que varios millones de turistas extranjeros visitan habitualmente la ciudad. "A día de hoy, podemos asegurar al mundo que Pekín es una ciudad segura. Contamos con los medios y la capacidad de erradicar la epidemia", señaló anoche Li Changjiang, ministro de la Administración General de Inspección y Cuarentena.
Con todo, los expertos han advertido contra el exceso de euforia, ya que un drástico incremento en las temperaturas podría traer consigo un nuevo rebrote de la epidemia.
Según los observadores, la drástica reducción en el número de casos de SRAG en Pekín podría llevar a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a retirar la advertencia de viajes que pesa sobre la capital china. Las cifras de enfermos ingresados en hospitales han caído también, por vez primera en varias semanas, por debajo de los 2.000, mientras las altas ascienden a 3.495. Además, sólo 2.069 personas permanecen en cuarentena en sus domicilios o dormitorios universitarios en Pekín, y la gran mayoría de los estudiantes de primaria y secundaria han retornado a las aulas.
Las cifras de muertos y casos -únicamente 34 nuevos enfermos en los últimos 8 días- registrados en Pekín en la última semana ha experimentado un descenso del 90 por ciento en comparación con finales de abril. Cai Fuchao, jefe de Propaganda en Pekín, anunció la reducción a siete del número de hospitales asignados al combate del Síndrome Respiratorio Agudo y Grave. Además, Cai calificó las medidas adoptadas por el Gobierno local como "acertadas" y confirmó la inversión en las últimas semanas de más de 120 millones de dólares en el combate de la epidemia, sólo en la capital china.
Aunque el primer caso se registró en Pekín el 1 de marzo, el Gobierno chino no reconoció públicamente el alcance de la epidemia de SRAG hasta el 20 de abril, coincidiendo con la destitución del alcalde de la capital y el ministro de Sanidad. Pekín ha movilizado en los últimos días a su aparato de propaganda tanto para lavar su maltrecha imagen ante la comunidad internacional como para salvar la temporada estival, durante la que varios millones de turistas extranjeros visitan habitualmente la ciudad. "A día de hoy, podemos asegurar al mundo que Pekín es una ciudad segura. Contamos con los medios y la capacidad de erradicar la epidemia", señaló anoche Li Changjiang, ministro de la Administración General de Inspección y Cuarentena.
Con todo, los expertos han advertido contra el exceso de euforia, ya que un drástico incremento en las temperaturas podría traer consigo un nuevo rebrote de la epidemia.
