
(Libertad Digital) La negativa de algunas comunidades autónomas a autorizar la implantación de la educación por sexos en los colegios ha devuelto a la actualidad esta vieja polémica. Los defensores de la separación entre niños y niñas en los centros defienden que es lo mejor para su educación por las diferencias que persisten entre ellos pero son mayoría, al menos en nuestro país, quienes ven discriminación en la separación por sexos.
En el reportaje, Quo aporta algunas claves científicas para comprender qué hay de verdad en los argumentos de unos y de otros. Sí es cierto que los cerebros de niños y niñas no funcionan exactamente de la misma manera, y que hay diferencias en su aprendizaje. Según explica la revista, los niños tienen mayor capacidad para el razonamiento matemático y los problemas abstractos, pero su desarrollo cognitivo, cuentan, es más lento en algunos tramos de edad.
Las niñas, mientras, aprenden a hablar antes, son más perserverantes y tienen el área emocional más desarrollada. Según Quo, asimilan mejor los contenidos entre los 7 y15 años, pero después, en la Educación Secundaria, la tendencia se invierte. A estos y otros datos recogidos en la revista se unen cifras como son más las mujeres aficionadas a la lectura que los hombres o que la población universitaria femenina ha crecido un 407 por ciento en 25 años. Expertos citados por Quo, sin embargo, insisten en que no está demostrado que una educación sea mejor que otra.
Quienes está a favor de la segregación defienden que facilitan que el aprendizaje se ajuste al ritmo de cada niño y esgrimen como prueba los buenos resultados académicos de los pequeños que acuden a aulas diferenciadas por sexo. En contra están quienes dicen que se pierde otro aprendizaje, el de la igualdad entre hombres y mujeres. El debate sigue abierto. Los detalles, en el número de abril de la revista.
