L D (EFE)
Según ha informado la Policía Andorrana, el padre de la niña, de 18 meses de edad, fue detenido el mismo lunes acusado de un delito de homicidio por imprudencia y ayer pasó a disposición del juez, que decidió dejarlo en libertad. La autopsia practicada al cadáver de la niña determinó que ésta había muerto por asfixia debido al fuerte golpe de calor que había soportado, ya que pasó unas siete horas en el asiento trasero del vehículo instalada en su sillita infantil mientras el padre trabajaba en un restaurante de Escaldes-Engordany.
De acuerdo con las investigaciones policiales, el padre de la pequeña, R.L.D., de 28 años, llevó a su mujer al trabajo hacia las nueve de la mañana y después se dirigió directamente al suyo, olvidándose de llevar a la pequeña al domicilio de la canguro. R.L.D. aparcó el vehículo en un aparcamiento público y descubierto próximo al restaurante en el que trabaja y lo dejó completamente cerrado. Al concluir su jornada laboral, hacia las 15.30 horas, regresó al todoterreno sin darse cuenta de que la niña seguía en el interior del coche.
No fue hasta un rato después, al cargar unas maderas que había recogido en una tienda, cuando se dio cuenta de que su hija seguía sentada en el asiento trasero del todoterreno y que no presentaba señales de vida. El padre cogió entonces en brazos a la pequeña y corrió a pedir auxilio a un bar cercano, donde un particular se ofreció a llevarlos al hospital Nostra Senyora de Meritxell de Andorra la Vella, en el que la niña ingresó ya sin vida.
De acuerdo con las investigaciones policiales, el padre de la pequeña, R.L.D., de 28 años, llevó a su mujer al trabajo hacia las nueve de la mañana y después se dirigió directamente al suyo, olvidándose de llevar a la pequeña al domicilio de la canguro. R.L.D. aparcó el vehículo en un aparcamiento público y descubierto próximo al restaurante en el que trabaja y lo dejó completamente cerrado. Al concluir su jornada laboral, hacia las 15.30 horas, regresó al todoterreno sin darse cuenta de que la niña seguía en el interior del coche.
No fue hasta un rato después, al cargar unas maderas que había recogido en una tienda, cuando se dio cuenta de que su hija seguía sentada en el asiento trasero del todoterreno y que no presentaba señales de vida. El padre cogió entonces en brazos a la pequeña y corrió a pedir auxilio a un bar cercano, donde un particular se ofreció a llevarlos al hospital Nostra Senyora de Meritxell de Andorra la Vella, en el que la niña ingresó ya sin vida.
