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'Crónica negra' con Alfonso Egea: el asesino de su hijo en Tenerife pudo actuar bajo los efectos de la "droga caníbal"

El asesino mató a su hijo de 10 años y hirió gravemente a su pareja que se encuentra hospitalizada en estado grave tras cortes graves y amputaciones.

El asesino mató a su hijo de 10 años y hirió gravemente a su pareja que se encuentra hospitalizada en estado grave tras cortes graves y amputaciones.
Dos guardias civiles custodian la entrada de la vivienda donde ocurrió el crimen en el municipio tinerfeño de Arona. | EFE

La madrugada del pasado viernes, la localidad de Cabo Blanco, en el sur de Tenerife, quedó marcada por una escena de horror. Un hombre mató a su hijo de 10 años e hirió de gravedad a su pareja antes de ser abatido por la Guardia Civil en un episodio que, por sus circunstancias, apunta a un caso de violencia de género.

El autor de los hechos era Juan Manuel Alonso Fumero, de 35 años, nacido en Venezuela y nacionalizado español. Trabajaba como camarero en un hotel y residía en la zona con su pareja, Almudena, de 26 años, y el hijo de ambos, Yared, de 10. Según los vecinos, se trataba de "gente tranquila" y en la vivienda no eran habituales las discusiones ni los altercados.

La madrugada del crimen

Todo se desató en torno a la una de la mañana. Varios vecinos comenzaron a escuchar los gritos desgarradores de una mujer. Juan Manuel llegó a la vivienda drogado y armado con un machete platanero de unos 60 centímetros. Primero atacó a Almudena, causándole heridas gravísimas con cortes y amputaciones. Después, el pequeño Yared salió de su habitación y fue brutalmente agredido por su padre.

Tres vecinos intentaron derribar la puerta para auxiliar a la familia. "Fuimos todos, intentamos tirar la puerta abajo, solo se oían gritos", ha relatado uno de ellos. Cuando lograron acceder, la escena era indescriptible. Otro testigo ha asegurado: "Cuando tiraron la puerta abajo, el tío le estaba abriendo la cabeza al chiquillo con el machete".

Los agentes de la Guardia Civil que acudieron al lugar también quedaron impactados. Uno de ellos, con 25 años de servicio, reconoció que jamás había visto "una masacre igual".

El agresor, según los testigos, salió al exterior machete en mano. Atacó a un guardia civil, que resultó herido en un brazo, y continuó avanzando con una fuerza descomunal hasta que otro agente, ante el riesgo para su compañero y los vecinos, le disparó. Juan Manuel murió a consecuencia de los disparos. Almudena ha logrado sobrevivir y permanece hospitalizada en estado grave.

Autopsia e hipótesis

La autopsia ha confirmado que había consumido cocaína y marihuana. Se barajan distintas hipótesis, entre ellas la posible ingesta de sustancias más potentes que pudieran haber desencadenado un brote psicótico o un comportamiento extremo. Los forenses deberán determinar qué provocó una violencia tan descontrolada. Por el momento,

El periodista de investigación Alfonso Egea ha explicado que se trata de uno de los casos más duros que ha conocido: "La conducta criminal y poscriminal de Juan Manuel en el escenario del crimen es de las inéditas, de las que yo no recuerdo haber visto un caso similar, de hecho, los agentes que entraron en la casa lo dijeron: 25 años de carrera y yo no he visto nada igual".

Egea ha subrayado que lo sucedido va más allá de un arrebato: "Una cosa es encolerizar, drogarte incluso, sí, y perder la cabeza y atacar con un machete a las víctimas. Lo que pasó en esa casa fue un infierno que va mucho más allá de las heridas mortales y de la conducta agresiva".

La "droga caníbal"

Sobre las especulaciones en torno a la llamada "droga caníbal", Egea ha señalado: "Cuando alguna gente dijo textualmente que lo que ha tomado es droga caníbal, no lo dijo porque sí, lo dijo por lo que vio dentro de esa casa".

En cuanto al perfil del agresor, el periodista ha destacado la ausencia de antecedentes relevantes: "Juan Manuel, con 36 años, camarero, no tenía una mala multa de tráfico… tenía una reseña antigua de jovencito relacionada con algún menudeo de droga, pero muy poquita cosa. Pasar de eso a llegar a la casa y atacar a una niña de 26 años… fue un ataque furibundo y feroz".

Egea ha explicado que el niño salió para proteger a su madre y que, en ese momento, el agresor cambió de objetivo: "Algo se encendió en la cabeza del asesino porque se desentendió por completo de la víctima original, que era Almudena, y centró toda su furia y su ira en el crío".

El periodista también ha descrito la resistencia extrema que mostró el agresor: "Una pata de cabra, para intentar darle en la cabeza, no tuvo ningún efecto. Dos disparos en el tórax no tuvieron ningún efecto, hasta que, evidentemente, se desangró". Sobre el disparo final, Egea ha precisado: "El guardia que tiene que disparar a Juan Manuel, dispara para salvarle la vida a un compañero".

Por último, el periodista ha descartado que hubiera un plan previo para hacer sufrir a la madre: "No había ninguna violencia a medida. El cambio de estímulo a medida que aparecieron. Almudena fue la primera, salió el niño, el niño fue el segundo, llegaron los vecinos, fueron los terceros… Lo más parecido a la típica película de zombis. Nuevo estímulo, nuevo objetivo".

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