
Dos sacerdotes, uno de ellos español, murieron ahogados el pasado viernes en la costa de Ecuador después de lanzarse al mar para rescatar a un monaguillo que estaba siendo arrastrado por el fuerte oleaje. El menor logró sobrevivir gracias a la intervención de ambos religiosos, que no pudieron regresar a la orilla.
Los hechos ocurrieron en el cantón General Villamil Playas, en la provincia de Guayas, donde los sacerdotes participaban junto a varios jóvenes en un retiro espiritual con motivo de la Cuaresma, en el sector conocido como Las Antenas. En un momento del encuentro, uno de los monaguillos se adentró en el agua y comenzó a tener dificultades para salir debido a la fuerza de las olas.
Al percatarse de la situación, los sacerdotes Alfonso Avilés, de 60 años y natural de Murcia, y Pedro Anzoátegui, ecuatoriano de 43 años, se lanzaron al mar para auxiliarle. Ambos consiguieron rescatar al menor, pero el fuerte oleaje terminó arrastrándolos mar adentro y fallecieron ahogados.
El cuerpo de Anzoátegui fue localizado el sábado por la tarde durante las labores de búsqueda y rescate, según confirmó la Arquidiócesis de Guayaquil.
Un sacerdote murciano muy querido en su comunidad
Alfonso Avilés fue ordenado sacerdote en 1990 tras cursar estudios de filosofía y teología y acumulaba más de tres décadas de ministerio. Durante los últimos nueve años había ejercido como párroco en San Alberto Magno, en la zona de Daule.
Desde la parroquia destacaron su cercanía con los fieles y su dedicación a la comunidad. "Con más de 30 años de sacerdocio y nueve años de servicio en nuestra parroquia, deja un legado de fe, cercanía y amor por la comunidad", señalaron en un mensaje recogido por La Voz del Sur.
Según informó la cadena ecuatoriana Teleamazonas, muchos feligreses recuerdan además su carácter cercano y su capacidad para implicarse en la vida de la parroquia, que ayudó a levantar prácticamente desde sus inicios. Entre los testimonios recogidos por el canal, una fiel subrayaba el gesto final del sacerdote: "Algo muy importante fue que el padre, incluso, hasta su último momento de vida, dio su vida para salvar a otra persona".
Multitudinario adiós a los dos sacerdotes
La noticia ha causado una profunda conmoción entre los fieles de la zona. Cientos de personas acudieron este fin de semana a la parroquia San Alberto Magno para despedir a Avilés, a quien muchos consideraban no solo su párroco, sino también su guía espiritual y amigo.
En el templo se celebró una misa funeral con gran asistencia de fieles, tras la cual el cuerpo del sacerdote fue trasladado al panteón metropolitano. En ese mismo lugar también se celebró la misa en memoria del sacerdote Pedro Anzoátegui.
El suceso fue presenciado por varios jóvenes que participaban en el retiro espiritual y que quedaron profundamente afectados tras ver cómo los sacerdotes se lanzaban al mar para salvar al monaguillo y finalmente no lograban regresar a la orilla.


