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El falso perdón de las asesinas de Isabel Carrasco

El periodista de investigación Alfonso Egea analiza el documental de HBO sobre el crimen y cuestiona el arrepentimiento de las condenadas.

El periodista de investigación Alfonso Egea analiza el documental de HBO sobre el crimen y cuestiona el arrepentimiento de las condenadas.
Isabel Carrasco, en una imagen de archivo | Europa Press

El crimen de Isabel Carrasco, presidenta de la Diputación de León asesinada en mayo de 2014, ha vuelto al foco mediático con el estreno en HBO del documental Desde la celda, donde hablan Montserrat González y su hija Triana Martínez, condenadas por el crimen.

En el programa En Casa de Herrero de esRadio, el periodista de investigación Alfonso Egea puso en duda el arrepentimiento que ambas muestran ahora en pantalla y aseguró que el documental responde a una estrategia penitenciaria.

Egea defendió el trabajo periodístico realizado para conseguir las declaraciones de las condenadas, aunque marcó distancias con el enfoque del documental. "Creo que se puede hacer un true crime sin necesidad de recurrir a asesinos confesos", afirmó antes de lanzar una conclusión rotunda: "Está claro que es una instrumentalización, un perdón utilitarista, no es un perdón sincero".

El periodista recordó que Montserrat González jamás mostró arrepentimiento durante el juicio ni en los años posteriores al asesinato. "No solamente no se arrepentía de haber matado a Isabel, sino que se vanagloriaba y se pavoneaba de que la matriarca de la familia había puesto las cosas en su sitio", explicó. Incluso evocó las palabras que escuchó personalmente en la Audiencia Provincial de León: "Pocas veces he escuchado a alguien tan convencido de 'la maté y lo volvería a hacer'".

Para Egea, el cambio de discurso de la autora material del crimen responde al desgaste de la prisión y a la necesidad de acceder a beneficios penitenciarios. "Yo creo que Montserrat dobla el brazo, en el sentido en el que ya alguien le ha convencido de que o pide perdón o se va a chupar la condena a pulso prácticamente".

El problema del arrepentimiento en prisión

Durante la conversación, el periodista incidió en una de las contradicciones del sistema penitenciario: la imposibilidad de medir la sinceridad del arrepentimiento. "La ley sólo se puede quedar en 'muestre usted arrepentimiento'. La ley no dice 'le vamos a dar un Óscar porque su arrepentimiento parece sincero'", señaló.

Egea explicó que Triana Martínez ya disfruta de permisos penitenciarios porque ha cumplido parte de los requisitos exigidos, entre ellos la reparación económica del daño y la manifestación expresa de arrepentimiento. Sin embargo, insistió en que eso no implica autenticidad. "Solamente quien dice arrepentirse sabe por qué lo está diciendo. Y en su cabeza está si es verdad, si es una pantomima, si es algo para valerse de beneficios".

El periodista recordó además otros precedentes similares en documentales sobre crímenes mediáticos y advirtió de cómo algunos reclusos utilizan este tipo de formatos para intentar mejorar su situación penitenciaria.

La revictimización y el vacío legal

Uno de los aspectos que más preocupan a Egea es el impacto de estos contenidos sobre las familias de las víctimas. A su juicio, existe un vacío legal que permite reabrir públicamente casos ya juzgados y volver a exponer a las víctimas indirectas.

"De alguna manera ellas vuelven a justificar unos hechos ya juzgados", afirmó sobre el documental. Por eso defendió la necesidad de regular este tipo de contenidos: "No podemos ni provocar el daño repetido a la familia de la víctima, ni volver a poner en duda unos hechos ya juzgados por el sistema judicial".

También explicó cómo se realizaron las grabaciones desde prisión mediante las cabinas de videollamadas instaladas durante la pandemia. Según relató, la cárcel no autorizó directamente a HBO, sino a una persona del entorno de las condenadas que posteriormente grabó las conversaciones. "A la hora de descolgar la llamada es tan sencillo como empezar a grabar lo que sale con el monitor", explicó.

Finalmente, Egea confirmó que Instituciones Penitenciarias ya ha sancionado a las internas tras detectar el uso irregular de esas comunicaciones: "Entre tres y treinta días de restricción a zonas comunes y no puede participar en ninguna actividad con otras presas", comentó.

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