
(Libertad Digital) El sirio Basel Ghalyoun fue presentado por la Fiscalía como uno de los autores materiales del 11-M, por lo que pedía más de 38.000 años de cárcel. El Tribunal presidido por Gómez Bermúdez sólo lo condenó a 12 años por pertenencia a banda armada. El Supremo le absolvió porque determinó que no había pruebas en su contra. Tras pasar cuatro años en prisión, Ghalyoun abandonó el centro penitenciario el pasado jueves pero no pudo disfrutar de su libertad: un coche de Policía le espera a la salida para conducirle al calabozo.
No tenía sus papeles en regla. No había podido renovarlos desde la cárcel. Un juez de lo Contencioso-Administrativo decretó su expulsión y este martes tomó un avión rumbo a su país, pesar de los esfuerzos para evitarla realizados por su abogado defensor, José Luis Abascal, que recurrió el auto de expulsión dictado contra su defendido y solicitó posteriormente el asilo en España. También Amnistía Internacional se pronunció en contra de esta medida y avisó de que su vida en Siria "corre peligro".
Antes de marcharse, Basel Ghalyoun ha escrito una carta de la que El Mundo se hace eco. "Después de cuatro años de cárcel no me han devuelto ni lo que me quitaron y tenía: mi residencia y mis cosas personales", denuncia. En ella recuerda que "mis tres primeros días de libertad los he pasado en un calabozo de Pontevedra, debajo de tierra y sin contacto con el exterior, sin aire".
Además, dice que ha "demandado a El País por difundir y manipular las llamadas que recibí de mi madre desde Siria cuando estaba en la cárcel". Añade Ghlayoun en la misiva que su entrada en prisión supuso "la muerte de la dignidad, el respeto y la intimidad y es la resurrección de la humillación, la degradación y del maltrato".
En la misiva Basel Ghlayoun rememora el momento en que le comunicaron su absolución así como las horas posteriores: "El 17 de julio fue un día normal y corriente para la mayoría de la gente. Sin embargo, este día va a ser el más feliz de toda mi vida, pero con un final triste. [...] Fue a las 13.00 horas. Entré en mi celda y Rachid Aglif, que también este encarcelado por la misma causa, me llamó por la ventana y me dijo: Basel, acaba de salir el fallo del Supremo y te han absuelto. [...] La primera sensación fue una mezcla de todo. Pensé en la rareza de la vida. Sólo en un segundo el sentido de la vida cambia 180 grados. Lo más raro que me pasó es que no sentía la alegría, pues mi cuerpo, tras cuatro años en prisión, la había eliminado de su lista de sentimientos".
Sin embargo, recuerda el momento en que abandonó el centro penitenciario: "Fui detenido por los de Extranjería y me dijeron que me iban a expulsar de España porque estaba indocumentado. Al día siguiente me llevaron ante un juez de Pontevedra y me dijo si tenía algo que alegar. Y le dije que cuando se caducó mi residencia, en abril de 2005, yo estaba en la cárcel y allí no podía renovarla y ahora me han absuelto del caso por el que me encontraba en prisión". Ghalyoun también le dijo al juez que "antes de entrar en la cárcel no tenía ningún problema y mi expediente estaba limpio y había cotizado a la Seguridad Social más de 700 días de trabajo".
