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8-IV-2012

Sarkozy dice la verdad, pero tarde

En relación con las polémicas declaraciones de Nicolás Sarkozy en plena campaña para su reelección, vaya por delante que como españoles no podemos sentirnos orgullosos de que el presidente francés nos utilice como ejemplo de lo que no debe hacer una nación. Ahora bien, no cabe duda de que, con los datos en la mano, la gestión de Zapatero ha sido tan ruinosa para España que ningún país serio querría verse en nuestra tesitura, como se preguntó retóricamente el presidente Francés, por más que la crisis económica tenga un claro componente global.

El legado del socialismo español ha sido tan nefasto que hoy constituye un serio baldón para la izquierda europea con aspiraciones a llegar al poder en sus respectivos países. Los rivales del socialismo continental, como Sarkozy en Francia, no tienen más que mostrar a sus ciudadanos el resultado de las políticas socialistas en nuestro país para que el electorado experimente un rechazo intuitivo, y esa es un arma política que en tiempos electorales ningún partido socialista desdeñaría en la situación contraria, por más que ahora levanten la voz acusando al líder del centro-derecha francés de practicar el juego sucio.

Pero la reacción más patética ha sido la del PSOE, como ocurre siempre con los asuntos que le conciernen, que ha llegado a la extravagancia de solicitar una retractación formal del presidente de la República Francesa, elevando esta refriega electoral interna a asunto de Estado. Y es que no se entiende que nuestros socialistas protesten porque Sarkozy los ponga de ejemplo.

¿Acaso no acabó Zapatero sus días al frente de la Secretaría General del PSOE jactándose de su asombroso legado entre la ovación general de la concurrencia? ¿Acaso el mensaje de los socialistas españoles durante las generales pasadas no fue una reivindicación en toda regla de los "logros" alcanzados durante su última legislatura? ¿Acaso no compitieron Rubalcaba y Chacón en las primarias socialistas en ditirambos hacia José Luis Rodríguez Zapatero y su magnífica gestión durante la crisis económica?

Claro que lo hicieron. Todo eso y mucho más, razón por la cual hasta el votante socialista medio, cuyas tragaderas ideológicas no tienen parangón en el arco electoral, prefirió en un alto número abstenerse o entregar su confianza a otras formaciones políticas.

Si el PSOE no abjura de su gestión pasada debe asumir que otros la utilicen de ejemplo para que sus votantes sepan a qué se enfrentan, especialmente en un país como Francia cuyo candidato de izquierdas, Hollande, es el equivalente galo de Zapatero, con el peligro añadido de que el peso de nuestro país vecino en la Unión Europea podría hacer que se tambalease  todo el armazón del euro a poco que pusiera en práctica las medidas clásicas del socialismo como hizo Zapatero aquí.

Las palabras de Sarkozy nos pueden molestar como españoles, pero no por quien las dice, sino porque son la verdad. El único pero que cabría ponerle al presidente francés es que no las pronunciara años antes, cuando confraternizaba entre abrazos con su amigo José Luis, mientras España se desangraba a chorros para desgracia de todos nosotros.

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