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Viernes 18 de Noviembre - 07:14:32
España y Europa 2011-11-15

El próximo cuarto de siglo

&quote&quoteNos parece bochornoso que desde Bruselas se teledirija ahora nuestra economía con llamadas o cartas a Zapatero, o que otros países teman o desprecien a nuestro país por culpa de la economía tóxica de ZP.

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La Unión Europea que hemos conocido en los últimos años toca a su fin: es paradójico que lleve décadas centrándose en el bienestar económico para acabar sucumbiendo como nadie a la primera gran crisis económica del siglo. Pese a que su economía está íntimamente entrelazada, en los próximos años los países europeos se dividirán en dos grupos: aquellos capaces de tomarse en serio la crisis, hacer sacrificios y poner en orden las cuentas; y aquellos incapaces de entender la magnitud del problema, perezosos a la hora de tomar medidas desagradables, e incapaces de ordenar su economía. Lo que nos parece aquí importante es que los primeros no sólo liderarán económicamente el Viejo Continente: su ascendencia económica les proporcionará una primacía política considerable dentro de la UE -o de lo que venga detrás- en el próximo cuarto de siglo.

Los primeros, de hecho, son los que forzados y a la desesperada, dictan ya las medidas a los segundos, no menos desesperados. En estas circunstancias, para un país que aspire a garantizar su soberanía política en los próximos años, o a lograr cierta influencia diplomática en el continente, huir del grupo de los segundos, y conseguir una reacción rápida y profunda necesaria para acercarse a los primeros, es una necesidad estratégica de primer orden. Hemos de ser conscientes de que bajo la cooperación económica comunitaria, los rescates y la compra de deuda pública, sigue latiendo la vieja competición europea por liderar el continente en las próximas décadas.

En este sentido, a nosotros nos parece bochornoso que desde Bruselas se teledirija ahora nuestra economía con llamadas o cartas a Zapatero por culpa de la incapacidad de la izquierda española para gestionar nuestros asuntos, o que otros países teman o desprecien a nuestro país por culpa de la economía tóxica de ZP. Y más allá de esta desgracia socialista con fecha de caducidad, nosotros no queremos salvarnos por los pelos adoptando sólo las medidas necesarias para ganar algo de tiempo. Y no aspiramos a que tras el 20N España sea sólo un buen alumno de Angela Merkel, que cumpla las exigencias de Bruselas, o que renegocie un rescate o una tutela más o menos encubierta o más o menos ventajosa.

A lo que aspiramos es a que nuestro país vaya por delante de los acontecimientos y no a remolque de ellos: a que sanee su economía, salde cuanto antes sus deudas y adopte medidas fiscales y laborales para ser competitivo en un mercado global, más allá de lo que nuestros socios pidan o exijan de nosotros. Las medidas que dependen de nosotros mismos, el recorte del gasto público, la austeridad presupuestaria y la liberalización económica, deben ser profundas, radicales y ambiciosas. No por cumplir las exigencias comunitarias o calmar el "sálvese quien pueda" de mercados e inversores, sino porque si España quiere contar algo en el próximo cuarto de siglo, debe empezar por sentar las bases para ello.

GEES, Grupo de Estudios Estratégicos.

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