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TODO UN ÉXITO

La Mir recibe su último "huésped" antes de su caída al océano en marzo

La última nave con carga para la estación orbital Mir se ha acoplado este sábado con éxito a la plataforma espacial, que ahora dispone del combustible necesario para las maniobras que permitirán en marzo su caída controlada al océano Pacífico.

El Centro de Control de Vuelos Espaciales ruso (CCVE) estalló en aplausos cuando la nave Progress M1-5 se acopló a la Mir y ahuyentó los fantasmas de fracaso que desde hace meses rondan a la legendaria estación orbital. La Progress M1-5 había despegado el 24 de enero del cosmódromo de Baikonur, en las estepas kazajas, con 2,7 toneladas de combustible que permitirán llevar a cabo las últimas maniobras para poner fin a la Mir, tras 15 años de aventura espacial.

La Mir recibe su energía principal de los dos paneles solares de 38 metros de envergadura que debe mantener orientados perpendicularmente hacia el Sol de forma constante.

Según los informes del último contacto radiofónico con la Mir, todos los sistemas de a bordo "funcionan impecablemente" y están listos para las últimas maniobras que se iniciarán entre el 20 y el 25 de febrero, antes de la desconexión final.

El 6 de marzo, las más de 130 toneladas de este ingenio espacial dejarán de funcionar, abandonarán su órbita actual y se precipitarán sobre la atmósfera terrestre en una caída libre de media hora. Otros grandes fragmentos de la estación formarán una lluvia de 40 toneladas de "meteoritos artificiales" que, al rojo vivo, bombardearán una zona del Pacífico sur a unos 2.000 kilómetros al este de Australia y apartada de las rutas marítimas.

Los técnicos rusos y sus colegas de la NASA y de las agencias espaciales europeas guardan sus reservas sobre un éxito al cien por cien de esa operación y contemplan con recelo las mínimas, pero reales, posibilidades de que algún fragmento de la Mir se desvíe.

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