
¿Le suena esa historia, González? ¿Y CADECA, le suena? ¿Y la Asociación por la Tolerancia? ¿Y Profesores por el Bilingüismo? ¿Y el Foro Babel? ¿Tampoco? ¿No? ¿Ni idea? Nada, pues a seguir gozando del carguito, hombre. 
¿Miedo a qué? No se sabe muy bien. Miedo. ¿Miedo a encontrarse con un hatajo de fachas? ¿Miedo a que un comando de independentistas apalease a la concurrencia? ¿Miedo a las represalias de los jerifaltes de su universidad si se sabía que había ido? (...) Esos eran los miedos de casi todo el mundo, entonces, en relación con estos asuntos. ‘Mejor no meneallo’ era la consigna, una consigna tan implacable que ni siquiera se formulaba como tal casi nunca.
¿Se lo imagina, González? Qué listo fue usted durante todos aquellos años no queriendo saber nada de una causa, la de Robles, que únicamente le podía haber acarreado problemas. Problemas como los que padecieron en 1995 el mismo Robles y Francisco Bravo: cinco puntos de sutura en la cara para el segundo tras lanzar con suicida temeridad centenares de octavillas a favor del bilingüismo en pleno Palau de la Música, templo sagrado del imaginario nacionalista. ¿Le suena esa historia, González? Ya, usted tampoco estaba por allí aquella noche. ¿Y CADECA, le suena? ¿Y la Asociación por la Tolerancia? ¿Y Profesores por el Bilingüismo? ¿Y el Foro Babel? ¿Tampoco? ¿No? ¿Ni idea?
Nada, pues a seguir gozando del carguito, hombre.