Menú
Con tu apoyo hay más Libertad
  • Sin Publicidad
  • Acceso a Ideas
  • La Ilustración Liberal
  • Eventos
PÁVEL FLORENSKI

Cartas de la prisión y los campos

Estas cartas son imprescindibles para conocer la historia de la Rusia contemporánea. Este libro es un fragmento indispensable para reconstruir la historia de la dignidad, último asidero del hombre maltratado, que el comunismo arrebató al pueblo ruso. Su autor es el arquetipo de la espiritualidad rusa al servicio de una humanidad calumniada y ultrajada por la barbarie comunista. De Pável Alexandrovich Florenski, asesinado por los comunistas por ser él mismo, podría predicarse lo mismo que él dijo de la tragedia griega.

0

Sí, porque el personaje Florenski es en sí mismo toda una literatura; podría afirmarse que es el ejemplo más instructivo, más profundo y más perfecto de la literatura trágica contemporánea. Su vida y su muerte suscitan un sentimiento de perfección absoluta.

En cierto sentido, se equivocó Florenski al decir que después de los griegos ya no ha habido tragedia porque la llevaron hasta sus últimas consecuencias. Los griegos hicieron de la tragedia un género perfecto. La tarea literaria había sido llevada a feliz término, había encontrado su realización plena. Y era evidente, como concluía Florenski, que no había razón para seguir ensayándola. Sin embargo, él, Florenski, su obra y su vida representan la gran tragedia contemporánea de Rusia. Él, el personaje literario, está ahí y busca autor. Muchos son los aspirantes que han hallado en Florenski, en la tragedia de Florenski, que es tanto como decir en la tragedia de la Rusia eterna, el tema de su vida, pero aún ninguno ha terminado de darnos la imagen cabal de Florenski para la Rusia actual.
 
Recuerdo, no obstante, con mucho cariño el acercamiento que hizo a su persecución el gran poeta Chentaliski, quien, en su libro De los archivos literarios del KGB precisó el grandioso puesto de Florenski en la interminable lista de mártires de la literatura rusa asesinados por el Partido Comunista de la Unión Soviética. Florenski es, sin duda alguna, el humanista ruso más importante del siglo XX. Aunque llamado el "Leonardo ruso" y el "Pascal ruso", creo que Florenski es más complejo que los anteriores, porque es una síntesis curiosa entre la modernidad y el espíritu de Atenas. Además, es más que un arquetipo del héroe contemporáneo. Es un mártir, que la iglesia ortodoxa quiere canonizar, por su coherencia espiritual. Quizá, pues, sea verdad lo vertido en el acta relativa a su fusilamiento, recogida por su nieto en el prólogo de este libro, la verdadera causa de su muerte: "Es sacerdote y no reniega de su rango".
 
Su historia es ejemplar contra el desánimo del hombre actual. Nacido en 1882 y asesinado en 1937, teólogo y científico, casado en 1910 y ordenado sacerdote en 1911, prosiguió su carrera científica después de la Revolución soviética. Detenido en 1928, fue puesto en libertad tras varios meses de prisión y destierro en la ciudad de Gorki. Más tarde, en 1933, fue otra vez detenido y enviado al Gulag. Después de pasar por uno del Extremo Oriente fue trasladado al terrorífico de las islas Solovietskie, instalado sobre su monasterio, en el corazón del Mar Blanco, donde fue fusilado en diciembre de 1937.
 
Su obra es compleja. Gran parte de ella ni siquiera ha sido publicada todavía. Si su obra teológica es relevante ya en 1914, especialmente su libro La columna y el fundamento de la verdad, en el ámbito científico cabe recordar las palabras Liudvig Kárlovich Martens, un antiguo revolucionario, redactor jefe de la Enciclopedia Técnica, quien dijo de él, poniendo en riesgo su vida: "Es uno de los más grandes científicos soviéticos, y la suerte que corra es de vital importancia para el porvenir de la ciencia soviética en general y el de algunas de nuestras instituciones científicas".
 
Su literatura es grandiosa. Basta leer estas cartas para hacerse cargo. Su estilo es tan transparente como su alma. En medio de la inmundicia de los campos de concentración de Stalin, sometido a todo tipo de vejaciones, entre otras la censura de su correspondencia, Florenski logra en estas cartas dirigidas a sus familiares más cercanos, especialmente a su esposa e hija, mostrar que la complejidad del alma humana no es apenas nada sin estirpe y eternidad. Desentraña con una mirada impoluta la permanencia del tiempo, la eternidad, que se deposita en cualquier miembro de una estirpe. O sea, dicho con la precisión de su introductor y traductor, Víctor Gallego, "cada persona se convierte en custodio no sólo de sus propios recuerdos, sino de la memoria de sus antepasados".
 
El libro de Florenski es una enciclopedia poética. Hallamos opiniones y consejos impagables sobre literatura, lingüística y música. Su lección sobre los simbolistas rusos es antológica. Estas cartas son grandísima literatura. Bien vistas, son la venganza de Florenski contra el régimen criminal. En efecto, el régimen comunista quiso comenzar de cero, como los animales, y por eso mató todo lo que fuera memoria, cultura e inteligencia. Porque la palabra y la pluma, la literatura, siempre ocuparon un lugar preponderante en la vida rusa, había que liquidarlas. Los escritores eran conscientes de su poder, por eso lo ejercieron hasta el último día de su vida en el Gulag.
 
Esas cartas fueron su salvación mientras vivió. Hoy, nosotros podemos considerarlas como la venganza contra uno de los regímenes políticos más criminales que ha dado la historia: el comunismo soviético.
 
 
Pável Florenski: Cartas de la prisión y los campos. EUNSA, 2005. Traducción e introducción de Víctor Gallego.
0
comentarios

Servicios