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Escuchando parte de su discurso de Elche no tengo más remedio que felicitarle, señor Rajoy. Ha definido usted con claridad meridiana los límites de su partido. No caben liberales ni conservadores: ¡a la calle con ellos! Sólo los social-cristianos, los social-demócratas o los populistas tienen sitio. Pobre de aquel que se declare partidario de las políticas de Reagan, Thatcher o Klaus. ¡Esos al fuego eterno! De la manita del señor Gallardón hemos abrazado el doctrinarismo del pensamiento único social-demócrata (PUSd) puro y duro. Me encanta incluso contemplar como los tics totalitarios del señor Camps, uno de sus más fervorosos partidarios, salen a la luz ("todos y quiero decir todos los militantes del PP estamos con Rajoy"; o bien, la prohibición de objetar la Educación para la Ciudadanía, en la Comunidad Valenciana).
Me encanta su repentino entusiasmo por la enseñanza pública (¿abajo la libertad de enseñanza?), la sanidad pública (¿hay que cerrar Alcira?) o las pensiones públicas (¿sabía usted que el sistema mixto de capitalización también puede ser público?). Mire usted, aceptar las ideas socialistas en estos temas y en otros tantos, como la forma de Estado, equivale a reconocer en ellas una legitimidad y superioridad moral de la que carecen. Mientras tanto, se empieza acuñar como gran idea original la del centrismo (viaje en el túnel del tiempo hasta la UCD que ya sabemos cómo acabó) o una tautología como la del "liberalismo social" (no sabía que la creación de riqueza, empleo, crecimiento económico y bienestar del liberalismo fuera anti-social).
Lamento que, con el entusiasmo del converso, pretenda usted expulsar de su nuevo partido a los señores que piensan como Cascos, Rato, Aguirre, Aznar, Mayor o Vidal-Quadras, pues al parecer sus ideas y trayectorias liberal-conservadoras no caben en su finca privada. ¿O será pública, señor Rajoy? (Por cierto, Merkel y Sarkozy son conservadores y además, al parecer un detalle sin importancia, ganaron a los socialdemócratas.)
Veo que le importa un bledo debatir sobre liberalismo frente a socialdemocracia, o federalismo frente a confederalismo, o libertad de mercado frente a intervencionismo económico estatal, o público frente a privado. Veo también con tristeza cómo después de haber presentado como modelo la gestión de la Comunidad Autonomía de Madrid dé un giro de 180 grados y decida minusvalorarla reduciendo los casi 2.000.000 de votos a 25 personas.
Tampoco entiendo que se empecine usted en presentar una segunda derrota como una gran victoria; perder es perder ya sea por 4-0 o por 4-2. ¿Cree usted que los 700.000 votos que ganó fueron por apoyar la abstención del señor Elorriaga o las ideas populistas? ¿O no acudieron al PP por defender fundamentalmente la libertad, la igualdad de todos los españoles ante la ley o la Nación española? ¿Acaso no se ganaron esos votos en Madrid, Castilla-La Mancha, Murcia, Comunidad Valenciana, etc.? ¿Cree usted que con las ideas de El País y la SER que ahora defiende, en lugar de ganar 2.000.000 de votos no va a perderlos? Y respecto al PSOE se perdió en Galicia, País Vasco, Canarias, Baleares ó Castilla y León (tampoco Andalucía está para tirar cohetes). ¿Son esos sus ejemplos de victoria? ¿Son esos los líderes que usted pretende potenciar?
Gracias, señor Rajoy, por su entusiasmo en cambiar el significado de las siglas del Partido Popular, PP. Al parecer a partir de ahora pueden querer decir Partido del País, o Partido de Prisa siguiendo los deseos del señor Cebrián y el señor Gallardón o Partido Populista o Partido Peronista del señor Arenas o de la señora Villalobos. Lo que siento de verdad, como no militante del PP, es que al parecer lo que usted desea, con tal de mantenerse en el sillón, es convertirlo para siempre en el Partido Perdedor.
Vicente Boceta Álvarez es técnico comercial y economista del Estado.
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