
El Ayuntamiento de Cádiz que dirige José María González Kichi sigue en su empeño de cambios tanto en el callejero como en dejar su impronta en los distintos edificios y monumentos de la ciudad motivados por un cumplimiento a rajatabla de la Ley de Memoria Histórica e, incluso, por ideología.
En los últimos meses han retirado la placa que homenajeaba a José María Pemán en su casa natal, el título de Hijo Predilecto, cambiaron el nombre del Estadio Ramón de Carranza y han rebautizado algunas avenidas y calles emblemáticas. Incluso el propio alcalde invitó a los críticos con estas decisiones de marcado carácter ideológico a que "se empadronen en otra ciudad".
Ahora es el turno de los monumentos de la ciudad a los que por falta de presupuesto municipal no podrán hacerles un cambio radical o retirarlos y ubicarlos en otras zonas aunque el área de Patrimonio Histórico ha triplicado su presupuesto para elaborar un plan estratégico. En la localidad vecina de San Fernando el ayuntamiento socialista retiró recientemente la estatua del General Varela.
Cuenta Diario de Cádiz que el Ayuntamiento afrontará un cambio en la relación de los conjuntos escultóricos con la ciudad y, según el concejal del área, Paco Cano, promover una visión más crítica. Destaca el concejal en el diario gaditano que "en conjunto queremos revisar críticamente los monumentos, ver los valores que transmiten y si estos son correctos. A la vez, vamos a analizar las esculturas que nos donan. Tenemos que hacer una valoración estética y de respeto a la sociedad y al espacio urbano donde se ubican".
En muchos casos desde el propio consistorio no pueden retirarlos o reubicarlos aunque para los concejales de Kichi sean polémicos por "la historia que rodea a quienes se les ha dedicado". Es el caso del monumento dedicado al Marqués de Comillas, acusado de tráfico de esclavos, a quien retiraron el nombre de la zona en la que está la escultura dedicada a su memoria. En Barcelona, Ada Colau también retiró una estatua de este personaje del siglo XIX.
El plan que tiene previsto el Ayuntamiento tendrá un coste de 200.000 euros y el consistorio gaditano no puede asumirlo al carecer de fondos. El equipo de Kichi lo va ejecutar en distintas fases al igual que impulsar charlas y debates con los ciudadanos para conocer su opinión y que puedan "aportar soluciones".


