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El 25% de Canarias ya, tiene nacionalidad extranjera

Canarias pierde población autóctona. El censo solo se sostiene por la llegada de inmigrantes, que ya suponen el 24,3% de los residentes

David Alonso Rincón

La última Estadística Continua de Población del Instituto Nacional de Estadística (INE) dibuja un panorama revelador sobre el futuro económico y social de nuestro archipiélago. Las familias canarias, asfixiadas por la falta de un horizonte económico claro, ven cómo la demografía refleja su realidad diaria: la población autóctona retrocede.

El reemplazo en cifras

Canarias ha situado su población total en 2.277.705 personas durante el primer semestre del año. Sin embargo, este crecimiento es un mero espejismo. El incremento interanual de 12.205 residentes, apenas un 0,53% más, se sostiene de forma exclusiva por la llegada de ciudadanos foráneos. En los últimos doce meses, el archipiélago ha sumado 14.158 habitantes nacidos en el extranjero.

El dato verdaderamente alarmante para el músculo de nuestra economía es la pérdida de capital humano local. Mientras el número de extranjeros crece, los residentes nacidos en España han descendido en 3.257 personas solo desde enero de 2026. Un saldo negativo que consolida una tendencia preocupante: perdemos a nuestra propia fuerza laboral mientras el censo general apenas avanza.

Uno de cada cuatro residentes

A día de hoy, el 24,3% de la población que vive en las Islas, unas 553.265 personas, procede de un país extranjero. Este peso demográfico ha aumentado medio punto porcentual en el último año, acercando a Canarias a las cifras de regiones con mayor proporción foránea, como Baleares o Cataluña.

En realidad, el crecimiento poblacional del archipiélago está estancado. Canarias es una de las comunidades que menos aumentó su población en el primer semestre, con un porcentaje casi irrelevante del 0,06%. Paralelamente, los residentes nacidos en España han bajado un 0,11% en el último año, fijando su cifra en 1.724.440 personas.

El invierno demográfico

A nivel nacional, el fenómeno se calca: la población española de origen disminuye mientras el país importa mano de obra y recibe a ciudadanos procedentes principalmente de Colombia, Venezuela y Marruecos.

Sin un mercado laboral verdaderamente libre y dinámico, sin unos impuestos que permitan ahorrar y retener el talento, la población local seguirá renunciando a formar familias. El censo canario sube, sí, pero lo hace maquillando con población importada el crudo invierno económico que expulsa a los de casa.

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