
El temporal de lluvias de las últimas semanas, sumado al progresivo deshielo, mantiene en vilo a gran parte de la cuenca del Duero. Hasta 15 cauces fluviales sufren crecidas significativas que han provocado desbordamientos en diversas localidades, obligando a extremar la vigilancia en las riberas.
Según los registros actualizados por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), la situación es compleja en múltiples estaciones de aforo. Un total de trece puntos de control han alcanzado el nivel de riesgo máximo, mientras que otros 22 se mantienen bajo vigilancia por caudales elevados.
La preocupación se centra en el curso alto y medio del río, afectando a municipios sorianos y al entorno del embalse de la Cuerda del Pozo. La riada también impacta en la provincia de Valladolid y en zonas burgalesas como Aranda de Duero, aunque la tendencia general comienza a estabilizarse en la mayoría de tramos.
No obstante, la atención permanece activa en la provincia de Zamora, especialmente a la altura de Toro, donde el caudal muestra una tendencia ascendente, así como en la salida del embalse de Linares, en la provincia de Segovia, debido al aporte de los afluentes.
El organismo de cuenca mantiene activado el aviso de nivel amarillo en otros ríos como el Pisuerga, el Esla, el Adaja o el Arlanza. Por el contrario, la provincia de Ávila se libra por el momento de incidencias reseñables en sus cauces, manteniéndose dentro de la normalidad.
