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Pepe Navarro e Ivonne Reyes, cara a cara en los juzgados

Si la tensión en la calle era palpable, cómo no sería en el salón donde se celebró el juicio, que por cierto duró seis largas horas.

loboe dijo el día 25 de Junio de 2010 a las 10:35:

Aunque el artículo esté relacionado con la Prensa Rosa, trae a primer plano un asunto que me parece del máximo interés. Me refiero a la posición de inferioridad en que el “progreso” ha colocado al hombre respecto a la mujer en lo tocante a la procreación.

Recuerdo perfectamente cuando hace unos años, la Sra. Reyes -entonces una moza de buen ver que frecuentaba los platós de televisión-, refiriéndose a su embarazo y después a su bebé, manifestaba su absoluta independencia en la materia; cómo alardeaba de una casi absoluta autarquía en el proceso; cómo no deseaba dar a conocer la identidad del padre de la criatura; cómo era este un asunto absolutamente secundario -que bien podría ser el resultado de una fecundación anónima- y cómo no quería ni necesitaba figura paterna alguna en su proyecto de familia monoparental.

Parece que los tiempos han cambiado; quizás la caja está seca; la niña mona ya no es lo que era y como no puede hacer lo que los toreros, una adecuada “reaparición“, se acuerda ahora de que el niño tiene padre y ciertos “posibles” económicos, lo que a la postre viene a significar unos Dólares adicionales que ella administrará -en beneficio del niño por supuesto-. Me temo que en el tema de la paternidad, Sr. Navarro terminará pasando de ignorado a conocido y de convidado de piedra a sufragar el convite.

El asunto tiene más “inri”, porque en el supuesto de que tras el embarazo, el Sr. Navarro hubiese deseado el hijo; darle su filiación y su cariño de padre, pero la Sra Reyes hubiese decidido utilizar el sagrado derecho de decidir sobre su cuerpo -Viviana dixit-, el padre no hubiera tenido más remedio que resignarse y esperar a ese hijo en el Cielo -caso de ser creyente-.

Tampoco hubiese resultado a la inversa, en el caso de que el Sr. Navarro, admitiera que sus intenciones eran estrictamente sexuales y que lo mejor era deshacerse del “ser indefinido” -Viviana dixit”- pero la Sra. Reyes hubiese decidido -como parece que así fue-, prescindir de él y seguir adelante con el proceso.

Tendrán ustedes que reconocer que para los no versados en la filosofía del Derecho, los del Sr. Navarro parecen ser una mierda de derechos -con perdón- y aunque en lo personal no tenga porqué preocuparme, ya que el asunto me coge un poco pasado de cochura. En mis tiempos, las obligaciones y derechos estaban algo más claros; todo lo más, te obligaban a casarte con la susodicha y a “darle apellido” a la criatura.

En fin, ahora las cosas han cambiado, así que ojo a los que estéis en edad de merecer. Mi consejo es que se lo piensen mucho antes de hacer guarreridas Españolas; que nunca salgáis de casa sin un capote inglés; si el asunto aprieta mucho que os vayáis de putas, o en último extremo, si su conciencia no os lo permite, que os compréis un tamagotchi. Lo de proyectar traer niños al mundo, dejarol para los del turbante que lo tienen mejor organizado.