
Las monarquías escandinavas, tradicionalmente blindadas por una imagen de transparencia y cercanía, enfrentan esta semana su crisis reputacional más severa en décadas. Tras el terremoto que sacudió a la Casa Real sueca a finales del pasado año, la prensa danesa ha revelado en las últimas horas unos documentos que sitúan al actual rey Federico X de Dinamarca en el complejo entramado de contactos sociales que rodeaba al magnate y delincuente sexual Jeffrey Epstein.
La noticia, que ha ocupado las portadas de los principales tabloides daneses como Ekstra Bladet y B.T., detalla la aparición del nombre del monarca en registros de comunicación y agendas que datan de principios de la década de los 2000, un periodo en el que el entonces príncipe heredero frecuentaba círculos sociales de alto nivel en Nueva York y Londres. Aunque los documentos no implican directamente al rey en actividades ilícitas, la mera mención de su figura en este contexto ha desatado un debate nacional sobre la vigilancia de las amistades reales y el pasado de quienes hoy ostentan la corona.
Los documentos desclasificados apuntan directamente al año 2012. Según la correspondencia analizada, existen al menos dos menciones que vinculan a Federico X con el entorno de Epstein. La primera de ellas se remonta al 6 de marzo de 2012, cuando el magnate británico Ian Osborne, estrecho socio comercial de Epstein, envió un correo electrónico al financiero confirmando su viaje a Dinamarca para reunirse específicamente con el "príncipe heredero". Aunque el calendario oficial de aquel día no registraba actividades públicas para Federico, la mención explícita en las comunicaciones internas de la red de Epstein ha puesto en entredicho la agenda privada del monarca.
Más comprometedora resulta la documentación del 25 de julio de 2012. En esta ocasión, Federico no solo es mencionado por su título, sino por su nombre completo en una lista de invitados confirmados para una cena privada en el exclusivo club Loulous, en Londres. Los archivos detallan una reserva para 28 personas en un salón privado, donde Federico aparece junto a su secretario privado y amigo íntimo, Morten Roland Hansen. La fecha coincide con la estancia de Federico en Londres para los Juegos Olímpicos, apenas un día después de haber portado la antorcha olímpica en Notting Hill.
El precedente sueco: El caso de la princesa Sofía
Este nuevo capítulo no se puede entender de forma aislada. La revelación en Dinamarca llega apenas unos días después de que la Casa Real de Suecia se viera obligada a emitir un comunicado sin precedentes confirmando que la princesa Sofía, esposa del príncipe Carlos Felipe, mantuvo encuentros con Jeffrey Epstein hace veinte años.
En el caso sueco, la filtración de correos electrónicos mostró cómo una intermediaria presentó a la entonces joven aspirante a actriz, Sofía Hellqvist, al magnate en Nueva York. Según los informes, Jeffrey Epstein llegó a ofrecerle costear sus clases de interpretación y le envió billetes para viajar a su isla privada en el Caribe, invitación que la princesa declinó. El resultado inmediato en Estocolmo ha sido la desaparición de Sofía de la agenda oficial de 2026, una "retirada temporal" que Palacio justifica bajo motivos personales pero que el país interpreta como una cuarentena de imagen.
Conexiones cruzadas y el silencio de Palacio
La prensa danesa ha trazado puentes entre ambos casos, sugiriendo que el nexo de unión sería una red de "facilitadores sociales" que operaban en ciudades cosmopolitas para acercar a jóvenes promesas y herederos europeos a la órbita de Epstein. Mientras que en Suecia la estrategia fue la confirmación y el posterior repliegue, la Casa Real Danesa mantiene, hasta el momento, un silencio sepulcral que solo ha servido para alimentar las especulaciones.
A diferencia del escándalo que envolvió al príncipe Andrés de Inglaterra, donde existían testimonios directos de abusos, los nombres de Federico X y Sofía de Suecia aparecen en una zona gris: la de los "contactos de cortesía" y eventos sociales. Sin embargo, para una opinión pública cada vez más exigente, la duda reside en cuánto sabían los servicios de inteligencia de ambos países sobre estas peligrosas amistades y por qué se permitió que tales vínculos permanecieran ocultos hasta que las filtraciones judiciales estadounidenses los sacaron a la luz.
Un invierno frío para la realeza nórdica
El impacto de estas noticias es doblemente doloroso para Federico X, quien apenas cumple dos años en el trono tras la histórica abdicación de su madre, la reina Margarita II. El monarca, que ha trabajado intensamente por proyectar una imagen de estabilidad familiar junto a la reina Mary, ve cómo los fantasmas de su juventud neoyorquina regresan en el momento más inoportuno.
La conexión entre los "papeles" de Dinamarca y Suecia sugiere que este podría ser solo el inicio de una serie de revelaciones más amplias que afecten a la aristocracia europea. Por ahora, el eje Copenhague-Estocolmo se mantiene en alerta máxima, mientras los expertos en comunicación de crisis evalúan si la transparencia total es la mejor defensa o si, por el contrario, el silencio logrará capear una tormenta que amenaza con erosionar el prestigio de dos de las instituciones más estables del continente.


