Comienza el juicio a Marius Borg: niega los delitos sexuales pero admite el tráfico de drogas
Tras su arresto en febrero, el hijastro del heredero confiesa la distribución de estupefacientes y el hostigamiento reiterado a sus antiguas novias.
Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega, se ha sentado ante el juez en la que ha sido la primera jornada de un juicio que durará siete semanas.
Borg, que fue detenido el 1 de febrero acusado de agresión, amenazas con un cuchillo y violación de una orden de alejamiento por la que permanecerá en prisión preventiva durante cuatro semanas, ha llegado a la sala pasadas las 09:30 de la mañana, donde ha permanecido con sus dos letrados y ha escuchado las preguntas del juez, ante quién Marius ha reconocido que "no tiene ocupación conocida".
Marius, en pie, ha escuchado los 38 cargos que se le acusan, seis de ellos de índole sexual. Los primeros han sido los referidos a violaciones, que ha negado, si bien el fiscal ha matizado después que estas se cometieron sin el conocimiento de las víctimas, que estaban "dormidas o bajo la influencia de algún tipo de sustancia". Los otros delitos imputados son el quebrantamiento de varias órdenes de alejamiento, sobre todo los referentes a sus exnovias, de las que Marius ha reconocido en algunas su culpabilidad, reconociendo que llamó por teléfono a una de las víctimas 172 veces.
Asimismo, ha asumido su culpabilidad por circular a más velocidad de la permitida, que transportó y entregó a una persona 3,5 kilogramos de marihuana y sobre una fotografía explícita tomada sin conocimiento ni consentimiento de una víctima, aunque ha negado tres delitos por tomar imágenes sin su consentimiento de otras víctimas. En cuanto a otros delitos, ha admitido "parcialmente" el de lesiones corporales graves contra su exnovia, y negando amenazas, abuso en las relaciones cercanas y acoso a dos agentes de policía.
Ha sido una jornada que ha levantado mucha expectación en la que se ha solicitado que se mantenga la privacidad de las víctimas que no han querido desvelar su identidad. También se ha aceptado la petición de Marius Borg que ha solicitado que, durante las semanas que dure el juicio, está prohibido sacarle fotografías tanto dentro del tribunal como en los accesos de entrada y salida, accediendo por lugares ni la prensa ni el público le pueda fotografiar aunque sí se le puede dibujar. Se trata de una petición que los acusados en un juicio en Noruega pueden decidir si quieren ser fotografiados o no. La dimensión que ha adquirido este juicio ha hecho que de los 56 medios acreditados para estar presentes en el juicio, 22 son extranjeros.
El fiscal, Sturla Henriksbø, ha afirmado que Marius "debe recibir el mismo trato que cualquier otra persona acusada de los mismos delitos. No debe ser tratado con mayor severidad ni con mayor indulgencia por sus familiares". Asimismo, ha asegurado que el consumo de drogas o alcohol no es, en absoluto, atenuante ni justifica cometer un delito, y que Marius estuvo consciente y sobrio en sus actos, enfatizando que las víctimas, en cambio, estaban bajo efectos de sustancias y no podían defenderse.
Como confirmó el propio príncipe Haakon la semana pasada, ni él ni la princesa Mette-Marit acudirán al tribunal, aunque se desconoce si el padre biológico de Marius, Morten Borg, acudirá.
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