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Katy Mikhailova

El invencible oso Tous

Una facturación que alcanza los 338 millones de euros es un ejemplo del éxito de la marca. La fiebre Tous es imparable.

Katy Mikhailova
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Una facturación que alcanza los 338 millones de euros es un ejemplo del éxito de la marca. La fiebre Tous es imparable.
Productos de la marca Tous | Twitter

Los osos no cansan. No entienden ni de edades, culturas o posiciones sociales. 449 establecimientos en todo el mundo y una facturación anual, como la última concluida en 2013, que alcanza los 338 millones de euros es un ejemplo del éxito de la marca. La fiebre Tous es imparable.

Recuerdo mis primeros regalos de la enseña en mi adolescencia. A mi padre le encantaba comprarme todo tipo de piezas de bisutería de la firma catalana famosa por sus osos. Para qué mentirles: el regalo era todo un acierto durante aquellos años para una joven. Es una etapa, a fin de cuentas, en la que la moda opera mediante la diferenciación, primero, de los padres y adultos; y, después, la imitación a los personajes mediáticos y al líder de la 'pandi'. Tous era tendencia, Tous era una moda, y, por encima de ambas, un estilo de vida.

Todo osos. Muchos osos. Demasiados. Así, un día, esos osos bien alimentados empezaron a cansarnos. Hablo en plural: por mí y por todas esas adolescentes roceñas que me rodeaban. Era aún la moda de las ‘teenagers’ que coqueteaban con esa infancia, que dejamos atrás con el oso de peluche, y una madurez de la mujer en la que ésta se supone que comenzaba a llevar joyas sofisticadas y elegantes. Y esa niña convertida en mujer buscaba algo nuevo.

Y ante la necesidad de renovarse, muy pronto los osos se empezaron a modernizar. No eran simples osos hermafroditas; cobraron un sexo. Unos, eran chicas, claramente por los lazos; otros, chicos con un rollo punk. Y nacieron también los osos 'picassianos', como yo los llamo, pues eran una especie de variante cúbica y abstracta del oso tradicional. ¡Qué tontería! ¡Un oso! Pues fíjense que el cocodrilo de Lacoste, el toro de Osborne y Toro Watch, el caballo de Burberry, el jinete de Lauren, el pulpo de Benetton o el cangrejo de Loewe crearon un estilo de vida.

No todo es oso. La gente desconoce el universo Tous. Hay flores, mariposas, estrellas, corazones y otras tantas formas geométricas que existen entre los diseños de sus joyas para aquellos que aborrecen al mamífero de plata y oro debido a un intenso e irracional atracón de osos -como fue mi caso-.

Pero el oso fue el emblema, el distintivo por el que se conoce a la firma española. Y no hay que olvidarlo.

¡Cuánto daño han hecho las falsificaciones! No solo desde un punto de vista económico -que también-, sino más bien, a mi modo de entender la belleza y la calidad, a la estética de la enseña catalana. Los que trabajamos en esto, que inspeccionamos con sumo detalle y curiosidad profesional a las gentes de las calles para ver quién lleva un Bulgari o quién porta un Tous, lo notamos. Notamos cuándo una firma elegante se ensucia debido al 'top manta'. Y fastidia. Molesta pensar en cómo el trabajo que hay detrás de una multinacional que genera empleo se ve denigrado de tal manera; molesta pensar en aquel que contribuye a esto debido a una burda apariencia.
El oso, muy pronto, conforme a la fama, fue asomándose por la ventana del animal. Se hizo muy apetecible y empezó a reproducirse sospechosamente. Así, las imitaciones se multiplicaban con una rapidez impensable. Y yo no entendía claramente el porqué. ¿Pagar 5 euros por un anillo que en tienda cuesta 40? Pues bien. Al poco tiempo, Tous sacó una bisutería totalmente low cost cuya pieza de coleccion podía partir de los 20 euros. No era tan siquiera plata. Solo acero. Pero quería democratizar aun más la marca.
Y esto solo está empezando. Una marca de los años 80 que no entiende de crisis. El oso lucha día a día contra Uno de 50, Aristocrazy, Majorica y algunas marcas más que nacieron en España. Lucha con la firme intención de no extinguirse.

Directora y presentadora de esModa y colaboradora de Es la Noche.

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