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Pena, penita, pena

Cuando Pantoja incluyó en su repertorio ‘Ay pena, penita, pena’ no sabía que iba a tener las tres a la vez: la de verdad, la del telediario y la de Sálvame.

Rosa Belmonte
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Isabel Pantoja | Cordon Press/Archivo

Cuando Isabel Pantoja incluyó en su repertorio ‘Ay pena, penita, pena’ no sabía que iba a tener las tres a la vez: la de verdad, la del telediario y la de Sálvame. Y quien dice Sálvame dice cualquier programa de reina, duquesa o condesa de las mañanas. Pero el programa vespertino tiene su propio espectáculo metapantojil. María Patiño y Raquel Bollo hicieron llorar el viernes a Chelo García Cortés a propósito de su encarcelamiento. Porque está pero no está. En una foto que el sábado publicó ABC, aparece Chelo escondida detrás de Pantoja y Kiko Rivera. Como una cara de Bélmez. Como un pequeño Nicolás, que el sábado por la noche parecía haberse convertido en el Robert Blake de Carretera perdida, esa película de David Lynch que no se sabe muy bien de qué va. Como la vida.

El viernes por la tarde nos habían anunciado que Pedro Piqueras iba a anunciar un bombazo. Así que allí estaba, viendo a Lilit Manukyan, esperando a que ganara su bote, sabiendo que lo iba a ganar (es lo malo de que te manden la información embargada). Y Pedro Piqueras dijo que el pequeño Nicolás, del que tenían un adelanto, iba a salir en Un tiempo nuevo. Inmediatamente, La Sexta anunció que ellos también contaban con la estrella. Es verdad que el programa de Telecinco lo sentó en el plató, pero hubo un momento en que ambos espacios hablaban del niñato y sacaban sus declaraciones grabadas. Un tiempo nuevo lo mostraba también por los pasillos. O con Sandra Barneda saludándolo y diciéndole que se tomara un vaso de agua para quitarse los nervios. Eso es algo que también dicen en las telenovelas (nunca he entendido por qué un vaso de agua iba a tranquilizar). El caso es que esa coincidencia del veinteañero en ambos programas, esa ubicuidad, recordaba a William Blake en Carretera perdida cuando se acerca a Bill Pullman en la fiesta y le dice que llame a su propia casa, donde contesta el mismo William Blake que tiene delante.

Pero vuelvo al otro entretenimiento nacional, a Pantoja y su pena de Sálvame. Claro que todo el mundo, periódicos incluidos, informan de lo que pasa en la cárcel de Alcalá de Guadaíra, pero el programa de Telecinco se dedica especialmente al asunto. Tiene sus propias informaciones, sus propios lloros y, además, hacen resumen de prensa de lo que se publica por ahí. Y, lo mejor, hablan con presas recién salidas. Una cuenta que a todas les dio un beso, que se ve buena gente y que en un momento se emocionó y se puso a llorar. Otras informaciones aseguran que se le ha asignado la limpieza del comedor y que no ha tenido problema alguno por dormir con la celda cerrada. A Jeanne Moreau nunca le ha gustado hablar de su vida y lo explicaba así: "No por pudor, sino por simple razonamiento. Ya resulta difícil resolver los propios problemas cuando nadie los conoce ni se preocupa de ellos; imagínese cuando todo el mundo los conoce y se preocupa de ellos". El lunes, Kiko Rivera escribió en un tuit que pensáramos cada uno en nuestra madre. Pero es que pensar en la suya es ya una costumbre nacional.

Nelson Mandela dijo que la cárcel y el contacto con los otros prisioneros enriqueció su alma. Se le enriquece el alma, se le enriquece. Pena, penita, pena.

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