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Sigourney Weaver, 32 años casada con su primer novio

Sigourney Weaver recibe el premio Donostia en el Festival de Cine de San Sebastián. 

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Sigourney Weaver, 32 años casada con su primer novio
Sigourney Weaver en Cazafantasmas (1984) | Archivo

Comienza el Festival de Cine de San Sebastián, en su sexagésimo cuarta edición, del 16 al 24 de septiembre. Fuera de concurso se proyectará la última película del multipremiado J.A. Bayona, uno de nuestros cineastas de mayor reconocimiento internacional, Un monstruo viene a verme. Es la historia de un adolescente de doce años que cuida de su madre enferma y al que se aparece un monstruo que lo visita todas las noches y lo ayuda. La brillante actriz norteamericana Sigourney Weaver interpreta el papel de la abuela del niño. El filme será exhibido en la muestra donostiarra el próximo día 21 en el transcurso de una gala en la que ella recibirá el premio Donosti, como tributo a su fecunda carrera cinematográfica. Woody Allen le dio su primer, aunque breve, papel en Annie Hall, año 1977. Y después ya fue protagonista de cintas de incuestionable éxito: Alien (que tuvo luego su continuación en tres títulos más), Cazafantasmas, Armas de mujer, El año que vivimos peligrosamente, Gorilas en la niebla, Avatar… Tres con la presente han sido las veces que acude al Festival de San Sebastián, amén de que en 2008 rodó en Salamanca En el punto de mira, junto a Dennis Quaid y Matthew Fox.

Sigourney Weaver ha sido motejada como "La reina de la ciencia-ficción", lo que se comprende por la cantidad de películas de ese género en las que ha intervenido, en concreto la saga de Alien. Cuando acudió en 1979 a presentar aquel filme en la capital guipuzcoana tuve ocasión de entrevistarla, mano a mano durante la hora que me concedieron para el encuentro. Tenía entonces treinta años y fue considerada la primera actriz en encarnar en el cine a una heroína del espacio, en su personaje de la teniente Ripley. "Le voy a confesar –me dijo- que he visto Alien tres veces y he seguido pasando miedo desde mi butaca, pero un miedo horroroso, de verdad". Con su metro ochenta y dos centímetros de estatura tuvo que superar en sus años estudiantiles las chanzas que le hacían sus compañeros de clase. Sencilla y agradable en el trato, disfrutó de una infancia y adolescencia felices, en el seno de una familia relacionada con el mundo del espectáculo, su padre productor de televisión y la madre, actriz, de nacionalidad inglesa. El nombre de Sigourney, pues se llama realmente Susan, lo eligió leyendo la conocidísima novela de Scott Fitzgerald El gran Gastby.

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Sigourney Weaver y su marido, Jim Simpson | Cordon Press

No se conocen de Sigourney Weaver escándalos ni declaraciones explosivas en los periódicos. Tampoco en razón de su forma de ser, muy alejada de las estrellas caprichosas de Hollywood, chismes que pudieran deteriorar su buena imagen; la de una mujer de apariencia corriente, nada presuntuosa, que confiesa haber sido muy tímida gran parte de su vida, enemiga de ser el centro de atención y feliz cuando podía subirse a un autobús, a veces sin que la reconocieran. Hubo de superar por su modestia a raíz del éxito de Alien ser portada de muchas revistas, lo que la incomodó. Fue cuando estuvo una prolongada temporada alejada de los platós. Decidió entonces dedicarse al teatro, para no permanecer tanto tiempo bajo los focos, en su doble acepción, los de los estudios y los de los reporteros gráficos. De esa experiencia escénica guarda muy buenos recuerdos de cuando protagonizó The constant wife, una comedia junto a Ingrid Bergman, de cuyo trato quedó encantada, dirigidas por John Gielgud.

En su vida privada Sigourney Weaver ha mantenido esa ejemplaridad en su conducta. Se casó con su primer novio, Jim Simpson, un director teatral nacido en Hawai, con el que lleva felizmente casada treinta y dos años. La forma en que se enamoraron no deja de ser curiosa. Trabajaba ella en una obra teatral, Old Times, de Harold Pinter. Y un día los componentes de la compañía celebraron una fiesta, en la que se encontraba Simpson. A pesar de su timidez, Sigourney se fijó en él y muy decidida se acercó, invitándolo a bailar. Pero, ¡qué chasco!, Jim le dijo que no, que no sabía mover los pies. Fue una situación un poco forzada, porque aunque intercambiaron algunas frases la actriz pensó que la rechazaba por motivos distintos al de no saber bailar.

No obstante luego lo invitó a una celebración con motivo del comienzo del rodaje de Cazafantasmas. La historia de amor de esta pareja fue rápida, fulminante: a los tres meses se casaron. Nunca se han peleado, al menos con motivos que debilitaran su unión. Tienen una hija, Charlotte, nacida en 1990. Como quiera que Sigourney Weaver no ha tenido aún ocasión de estrenarse como abuela, bromea cuando se le recuerda el papel que ha interpretado en Un monstruo viene a verme, la película que viene estos días a presentar, que podría ser una de las grandes novedades de éxito en la presente temporada cinematográfica.

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