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La reina de Coca Cola, perjudicada por su marido independentista

Aunque su entorno cercano asegura que ella está en contra del independentismo, tiene que soportar la cercanía de su marido a los separatistas.

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La reina de Coca Cola, perjudicada por su marido independentista
Carles Vilarrubí y Sol Daurella | EFE

Sol Daurella, presidenta de Coca-Cola European Partners, y su marido Carles Vilarrubí, hasta esta semana hombre de la banca Rothschild en Cataluña y vicepresidente del Barça, se enfrentan al desafío independentista de forma muy diferente. Según publica este sábado La Otra Crónica de El Mundo, la principal fortuna de Cataluña se ha visto condicionada por las manifestaciones independentistas de Vilarrubí, mientras ella por su parte, ha preferido mantener un perfil bajo tras un coqueteo esporádico con Diplocat.

"Al matrimonio les une un afecto de años y un apoyo mutuo para sus negocios. Se ayudan, pero a ella no le gusta la relevancia pública de Carles", cuenta a La Otra Crónica una persona cercana al matrimonio. Según la fuente: "El posicionamiento público de los Carles a favor del independentismo ha creado tensiones con la familia Daurella".

Esta semana, tal y como publicó El Confidencial, se conoció la noticia de que el pasado 20 de septiembre Banca Rothschild prescindió de los servicios de Vilarrubí como vicepresidente y miembro de su consejo de administración. El banco no quiere verse afectado por las opiniones independentistas. Además, el 1 de octubre dimitió como vicepresidente del Barcelona en protesta por la decisión tomada finalmente por el club de jugar el partido después de que la Liga de fútbol les advirtiera que perderían hasta seis puntos si no lo hacían.

Según aseguran fuentes cercanas al matrimonio, a la familia de Sol "no le consta que sea independentista". Por eso no se entendió que el pasado diciembre ingresara en Diplocat, un cuerpo diplomático catalán que terminó abandonando un mes después para la tranquilidad de Coca-Cola y su familia. "Están educados en la discreción, no quieren que los problemas políticos les pasen factura", explican a La Otra Crónica e intentan justificar su ingreso: "Le vendieron Diplocat como una oficina de promoción cultural de Cataluña y después se sintió engañada".

Daurella prefiere seguir viviendo entre Madrid y Londres y vivir los problemas de Cataluña desde la distancia. Mientras, su marido se sigue posicionando y parte de la familia Daurella sigue en contra de ello.

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