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Danny DeVito y la relación más tempestuosa de todo Hollywood

Lleva con su mujer 48 años, se ha separado varias veces de ella… para luego reconciliarse siempre.

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Danny DeVito y Rhea Perlman | Gtres

Arranca la sesenta y seis edición del Festival Internacional de Cine de San Sebastián el viernes 21 de septiembre. Al día siguiente está previsto que se le entregue el premio Donostia a toda una brillante carrera, al actor de menor estatura del mundo, - mide un metro y cuarenta y siete centímetros-, al menos entre los que son verdaderamente cotizados: Danny DeVito, un norteamericano de New Jersey, de ascendencia italiana, donde nació hace setenta y cuatro años (los cumplirá en el próximo noviembre). Mérito tiene este personaje, muy querido en su gremio y reconocido por sus compatriotas, que le consideran no sólo un actor prestigioso sino un gran tipo, bondadoso, que da nombre a una institución benéfica que vela por los niños afectados por problemas con su estatura.

Sépase que su caso, aunque no muy frecuente, es de quien desde su más tierna edad padeció una enfermedad denominada clínicamente como displasia epifisaria multiple, también conocida como "mal de Fairbanck". Trastorno genético que afecta al crecimiento de los huesos. Piénsese en lo que sufrió de niño, alejado de los demás a la hora de los juegos, sufriendo las chuflas y bromas de los que se metían con él tachándolo de enano. Que no lo es, una vez definida su enfermedad.

Trabaja en una peluquería de su hermana, lo que le obligaba lógicamente a elevarse en alguna silla o cajón para atender a la clientela. Hoy que ha perdido mucho pelo gasta bromas al respecto. Su mundo no era aquel, y dándole vueltas a la cabeza pensó que para salir de su modesto pasar debía intentar hacerse paso en una profesión más rentable, aunque difícil, mucho más para él. Se matriculó en la Academia Americana de Arte Dramático y como no podía satisfacer el precio de la matrícula tuvo que trabajar un tiempo como camarero.

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Con Schwarzenegger en Los gemelos golpean dos veces | Cordon Press

Superadas muchas dificultades comenzó a trabajar en funciones teatrales en sitios de condición restringida: bares, sótanos, teatrillos of-off Broadway… hasta que en ese emporio de coliseos , el del luminoso Broadway, halló su primer trampolín al éxito en una obra clave en su biografía artística: Alguien voló sobre el nido de cuco. Acertó cierto día a presenciar una representación Michael Douglas, porque Kirk, su hoy centenario padre, encabezaba el reparto. Michael quedó encantado del papel que tenía aquel joven bajito, el de Maltini, un pobre descapacitado al que enseñaban a jugar a las cartas. Y no sólo eso: en posteriores películas producidas por Michael Douglas lo tuvo contratado, comenzando por la versión cinematográfica de Alguien voló sobre el nido de cuco, con Jack Nicholson. Entre los años 1978 y 1983 tuvo la fortuna de intervenir en una serie de televisión de gran audiencia, Taxi, que le reportaría no sólo unas importantes ganancias, sino la obtención de dos premios de interpretación, un Grammy y un Globo de Oro.

La filmografía de Danny DeVito es muy interesante, y sorprendente: dadas sus condiciones físicas cualquiera pensaría que papeles de galán no iban a ser para él, y otros, tenían que reunir características muy especiales. O para provocar la risa o por el contrario, que es lo que ha explotado más, la de seres malvados, villanos que se sobreponen a su baja estatura y se ponen el mundo por montera. Los títulos que más destacan de los por él interpretados, son entre otros: Tras el corazón verde, La joya del Nilo, L.A. Confidential, La fuerza del cariño, Los gemelos golpean dos veces… Y siempre dirigido por gentes del talento de Francis Ford Coppola, Brian de Palma. Milos Forman y Barry Levinson, entre otras luminarias.

Y quien empezó en el cine como él, desde abajo, (nunca mejor dicho, aunque parezca un chiste fácil) con pocos dólares en los bolsillos, ha llegado a convertirse en un próspero productor, al que se deben cintas tan conocidas como Pulp Fiction. En un alarde de tenacidad y aprendizaje decidió probar suerte asimismo como director, firmando películas como "Tira a mamá del tren".

¿Y de amores, qué? Él mismo no ha contado intimidades de cuantas mujeres pudo llevarse al lecho. Lo único sabido es su matrimonio con la actriz Rhea Perlman, bastante complicado, como para llevar su historia a un vodevil. Porque se fueron a vivir juntos hacia 1970, luego se casaron y a fecha de hoy se han separado varias veces, dedicándose mutuos reproches, para luego hacer las paces. Y así, en distintas ocasiones, porque aunque tenga mal genio de vez en cuando en el fondo Danny DeVito es un bendito, valga el pareado. Ya entre las gentes del cine, cuando algún chismoso escribe sobre un posible divorcio de la pareja, nadie lo cree. Son como ocurría en tiempos con Liz Taylor y Richard Burton, en versión menos "glamourosa".

Juntos, Danny y Rhea protagonizaron la película Matilda, que tuvo buena aceptación en taquilla, con argumento basado en un cuento escrito por Roald Dahl, un maestro en ese género literario. Es posible que acompañe a Danny en este viaje a tierras donostiarras. Él sí que ha visitado nuestro país en algunas ocasiones. Recuerdo una de ellas en Madrid donde contemplando las numerosas calles en obras de nuestra capital (¡qué diría ahora al ver la Gran Vía entre un montón de socavones y obreros!), dirigiéndose a los informadores, les dijo: "Cuando encuentren el tesoro hagan el favor de comunicármelo". El buen humor preside su carácter.

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