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Por qué Hacienda quiere hundir a Imanol Arias: de dormir en el metro al éxito trabajando

Imanol Arias afronta, con su compañera de trabajo Ana Duato, severas penas. El actor dejó atrás con su trabajo las penurias de sus inicios.

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Imanol Arias afronta, con su compañera de trabajo Ana Duato, severas penas. El actor dejó atrás con su trabajo las penurias de sus inicios.
Imanol Arias | Gtres

Duro contraste el que viven Imanol Arias, Ana Duato y su marido por sus problemas con Hacienda, en tanto la serie Cuéntame que protagonizan los dos primeros y produce el último continúa obteniendo elevados índices de audiencia. Imanol, a tenor de cuanto ya ha desembolsado, más lo que ahora le siguen reclamando en concepto de multa, dos millones trescientos mil euros, nos lleva fácilmente a la conclusión de que su trabajo hace tiempo que lo convirtió en millonario, en buena parte por sus ingresos en la mencionada serie televisiva a través de la productora creada por Miguel Ángel Bernardéu, marido de Ana Duato. Lo peor de todo ello es que, además, el fiscal del caso que entiende el departamento de Anticorrupción solicita para el popular actor veintisiete años de prisión, y treinta y dos para su compañera de Cuéntame.

No es la primera vez que conocidos personajes de la farándula se ven implicados en casos semejantes. Recuérdese el sonado episodio de Lola Flores, que la dejó semiarruinada tras el juicio en el que fue condenada, y el más reciente de Isabel Pantoja, entre rejas durante un par de años. No pondremos en duda los métodos judiciales y sus resoluciones, aunque a veces observamos que no todos los encausados sufren el mismo rigor.

Manuel María Arias Domínguez nació en Riaño, pueblo leonés desaparecido bajo las aguas de un pantano. Sesenta y cuatro años cumplirá el próximo 26 de abril. Su infancia, adolescencia y primera juventud transcurriría entre Éibar y Ermua, poblaciones, vizcaína una, guipuzcoana otra, en donde se asentó la familia, de origen modesto. El padre fue marino, trabajador en una fábrica, cobrador de recibos del agua y la luz... Lo que le saliera al paso en tiempos muy críticos. Y la madre faenaba como cocinera para una acomodada familia. Habitaban en un piso con derecho a cocina, compartiendo fogones con otro vecinos, incluso el cuarto de baño. Durísimos tiempos para quien en los años 80 pudo conocer el lujo de grandes hoteles, una buena vivienda, un chalé, y un destacado currículum que lo convertiría un decenio más tarde en el actor mejor pagado en España, si no tenemos en cuenta que su amigo de antiguas correrías, Antonio Banderas, le ha ganado en fama y dinero, eso sí alcanzado ello en los Estados Unidos.

La vida de quien ya había adoptado el nombre vasco de Imanol para su carrera, y Manu sólo para familiares y amigos íntimos, lo trajo a Madrid a la edad de diecinueve años, cuando había descartado ser mecánico como su padre le propuso o lo que al principio era su trabajo, de carácter tecnológico. Él quería ser actor aunque pasara hambre. Mediaba la década de los 70 cuando el joven, a base de conseguir papeles de figurante o meritorio en el teatro, de "extra" en el cine o repartiendo guías telefónicas, podía pagarse una pensión de las más baratas, en caso de que ningún colega le prestara una habitación, lo que sucedía a veces. Hubo días, según me confesó en la primera entrevista que sostuvimos, que tuvo que dormir en los pasillos del metro Gran Vía, cuando todavía se llamaba de José Antonio. Al amanecer se iba al edificio de la Escuela de Arte Dramático, donde figuraba como oyente, y utilizaba los lavabos para asearse como buenamente podía. Experiencias que fortalecieron el carácter de una persona tenaz por salir adelante a base de cualquier sacrificio. Le contaría a su excelente biógrafa Rosa Álvares: "Lo peor de ser actor no es ser pobre en un momento sino rico por primera vez". Frase definitoria de cuanto está padeciendo desde hace tres años y pico. Y le añadía a la periodista: "También hay una relación de extrañeza ante el dinero, en la velocidad a lo que ganas y a la que aprendes a gastarlo. Algo así como Hombre rico, hombre pobre en muy poco tiempo".

Mezclando sus vivencias artísticas con las personales, Imanol Arias había dejado en Éibar a su primera novia, cuando inició su aventura teatral madrileña: se llamaba Ana Gorostiza Sarasqueta, mantuvieron su relación cuatro años, hasta 1977. Ella moriría tempranamente, dejando una triste huella entre los recuerdos de aquel tiempo, cuando por su atractivo no le faltaban admiradoras. En Madrid conoció a la actriz y luego profesora, Socorro Anadón. Se casaron civilmente en 1980. Imanol andaba siempre escaso de dinero. Y encima se iba de juerga muchas jornadas, sobre todo con Antonio Banderas, compartiendo el lecho con buen número de jóvenes que conquistaban por su labia y atractivo. Por cierto: ambos colegas, cierta noche que iban disfrazados con ropas femeninas porque Imanol venía de una sesión con Pedro Almodóvar, fueron detenidos por la policía, yendo a parar sus huesos un par de días a una comisaría, de la que pudieron salir gracias a que medió el padre de Banderas, comisario en Málaga. El hoy galán de Hollywood decía que "era hijo del Cuerpo" y los "polis" no paraban de reir. Con aquellas noches de vino y rosas, se explica que el matrimonio de Imanol se fuera pronto al garete, aunque Socorro, comprensiva, continuó siendo amiga suya, en la distancia, claro.

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Con Pastora Vega | Archivo

La fama donjuanesca del leonés-vasco fue creciendo, con sucesivas aventuras, hasta que, ya en los comienzos de su popularidad, la actriz y abogada Pastora Vega supo llevarlo al redil, tras conocerse cuando ella fue a entrevistarlo para el semanario Diez Minutos. Tendrían dos hijos, el mayor, Jon, hoy un galán en alza en series de televisión. Pastora se había separado de su marido, pero a pesar de convivir con Imanol muchos años, desde 1984 hasta 2009, nunca se casaron. La convivencia de ambos se rompería definitivamente tras varias crisis que ambos procuraban no fueran del conocimiento público. Imanol está casado en la actualidad con la diseñadora y fotógrafa sevillana Irene Meritxell, a la que conoció en 2010. Hasta 2016 compartieron piso y cama. Luego se enfadaron, pero al año siguiente sellaron su unión con la boda celebrada el 14 de noviembre de 2017. Meritxell se ha involucrado en la profesión y negocios de su marido. La pareja, hasta ahora muy feliz, pasa por su peor momento. Aunque el excelente actor nunca ha presumido de tener dinero, sí que ha venido gozando estos últimos treinta años de una vida cómoda, sin problemas laborales pues nunca le ha faltado el trabajo, tan bien pagado. Ciertamente porque así se lo ha merecido. Sus múltiples ganancias las invirtió a varios negocios, uno de ellos en unas bodegas y otro a una empresa tecnológica. Le fueran o no propicios, el caso es que el despacho al que confió la administración de sus bienes y en concreto las gestiones fiscales, de un abogado llamado Fernando Peña, se saltó supuestamente varias obligaciones fiscales que han llevado al actor a esta comprometida situación con la justicia.

"Devolveré todo el dinero que haya podido defraudar y cumpliré con todo lo que se me diga". Al menos, reconociendo sus culpas, eso honra a tan brillante y querido personaje. Que, por cierto, tiene como representante y asesora de sus contratos a su hermana menor, Ana Arias, a quien asimismo le ha salpicado judicialmente el asunto. Imanol tiene tres pisos a su nombre o a la sociedad que preside y varios garajes; un chalé en la urbanización gaditana de Atlanterra, en Zahara de los Atunes, donde pasa sus vacaciones familiares. Se asegura que viene cobrando 60.000 euros por cada capítulo de Cuéntame. Eso explica muy bien sus elevadas ganancias. Pero ahora viene a ser como un protagonista de aquel otro serial de tanto éxito titulado Los ricos también lloran.

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