
El caos y la desinformación se ha convertido en el día a día de la familia real británica. Desde que Carlos III de Inglaterra anunciase que padece cáncer, los infortunios no han dejado de su sucederse: su mujer Camilla decide tomarse unas vacaciones alegando problemas de cansancio mientras Kate Middleton desaparece del mapa tras una cirugía abdominal desatando rumores y conspiraciones que van desde una supuesta crisis matrimonial provocada por una infidelidad del príncipe Guillermo, hasta otras teorías más locas como una operación estética en su rostro o una enfermedad de mayor gravedad.
Aunque se ha anunciado que la casa real inglesa tiene pensado emitir un comunicado con el fin de poner fin a estas especulaciones, lo cierto es que la desinformación ha desatado una ola de indignación en la prensa británica, que no deja de elucubrar y buscar un porqué a esta situación. Lo último que hemos sabido es que The London Clinic, el hospital privado donde Kate Middleton se sometió en enero a una operación abdominal programada, ha abierto una investigación después de que se percatasen de que un miembro de su personal habría intentado acceder al expediente médico de la princesa de Gales.
"Se trata de una grave fallo de seguridad y de algo muy dañino para el hospital, dada la reputación sin tacha del centro médico con miembros de la familia real", declaran fuentes internas del hospital a The Daily Mirrror, que adelantó la exclusiva el martes por la noche. Según este medio, la dirección del centro hospitalario contactó con el Palacio de Kensington tras tener conocimiento de este hecho y la propia Kate Middleton fue informada "puntualmente" del intento de ‘hackeo’.
Un portavoz de la Casa Real declaró al tabloide británico que se trata de "un asunto interno de The London Clinic" por lo que se desconoce si este asunto se ha puesto en manos de la justicia. "Todo el personal médico está conmocionado por lo ocurrido", aseguran desde dentro del hospital, añadiendo que están "muy afectados" por el hecho de que "un colega de confianza pueda estar detrás de semejante ruptura de la ética médica".
La mujer del príncipe Guillermo fue operada en este centro el pasado 16 de enero, una semana después de cumplir 42 años. Allí permaneció durante dos semanas, tiempo en el que apenas se informó sobre su estado y razón por las que se dispararon las especulaciones sobre su verdadero estado. Solo hubo un tardío comunicado de Kensington en el que no detallaban el estado de Kate pero se afirmaba que su progreso era bueno.
En esta misma clínica y a la vez en el tiempo estuvo su suegro Carlos III, donde fue operado de una hiperplasia benigna de próstata. Días después llegó el anuncio de suspender sus apariciones en actos públicos mientras dura el tratamiento para tratarse del cáncer que le fue detectado.
Las consecuencias legales
Aunque por el momento la Policía Metropolitana de Londres se muestra cauta antes el presunto accidente, expertos apuntan al citado medio que el hecho de que un personal del hospital o del entorno de la atención médica privada acceda a registros médicos de un paciente sin el consentimiento del controlador de datos del proveedor médico podría considerarse un delito penal.
La Policía Metropolitana por su parte prefiere no pronunciarse hasta que se lleve a cabo una investigación formal y el hospital no ha respondido a si algún trabajo se encuentra suspendido por este motivo.



