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Lo que realmente mató a Amy Winehouse

Pese a que el informe forense es incuestionable, hubo varias causas que llevaron a Amy Winehouse a caer en el abuso de drogas.

Pese a que el informe forense es incuestionable, hubo varias causas que llevaron a Amy Winehouse a caer en el abuso de drogas.
Amy Winehouse | Archivo

Se ha estrenado hace pocas semanas un "biopic", Back to black sobre la vida y muerte de una de las cantantes más carismáticas del presente siglo, Amy Winehouse. Las causas de su fallecimiento acaecido el 23 de julio de 2011 fueron desde ese mismo día objeto de varias versiones, por mucho de que un forense dictara su irrebatible informe: fue el abuso del alcohol cuando ya había dejado de ingerir drogas (aunque la bebida también esté considerada como una de ellas, desde luego). La doctora Christina Romete declaró que su paciente había vuelto a beber tras una larga temporada de abstinencia. Amy Winehouse le había confesado: "¡No quiero morir!" Fue entonces cuando le recetó Librium. ¿Por qué, como tantos, le daba por la bebida? La cantautora confesó que eso la ayudaba a su creatividad cuando componía.

Amy Winehouse alcanzó la fama mundial cuando sólo contaba veinte años y miles de jóvenes escuchaban sus canciones con auténtica pasión. Y ya entonces se enfrentaba a dos circunstancias: el consumo de estupefacientes y la bulimia. Pese a sus éxitos continuos puede asegurarse que no fue feliz. Hay, entre los ídolos del rock tempranamente desaparecidos, una edad a la que algunos de ellos han llegado, la de los veintisiete años, en la que sucumben y mueren. Como una maldición. Les pasó a Kurt Cobain, a Jimi Hendrix… y a Amy Winehouse. Como si fuera una línea roja, imposible de cruzar.

Había nacido en un suburbio londinense. Su padre era taxista, su madre farmacéutica, ambos judíos. Amy poseía una prodigiosa voz, especializándose en rhythm and blues y soul, géneros en el que siempre han brillado los intérpretes de color y mucho menos los blancos, con las excepciones que se quieran. Varios fueron sus amoríos, que nunca terminaron bien. Se tienen datos sobre sus novios, uno de ellos Tyler James, el año 2005, luego George Roberts y todavía sin romper con éste conoció un día en un bar de Londres a Blake Fielder-Civil, con el que se enrolló a las pocas horas de tomarse unas copas con él. Fue tal el "flechazo", que Amy dejó a su prometido y Blake también a su pareja. Tan enamorada estaba de Blake que se hizo tatuar en el pecho ese nombre, junto al corazón. Pero a él le entró una inesperada contrición al haber abandonado a su novia y volvió con ella, dejando postrada a Amy en un lamentable estado depresivo, lo que la llevó al consumo de cocaína y otras peligrosas adicciones. Para olvidar a su amante recurrió a un lío con el cantante británico Alex Clare, relación poco duradera. Pasado un tiempo Amy y Blake volvieron a juntarse. Y esta vez ya fue para casarse en Miami el año 2007. Ambos convivieron dos años, con episodios de locura, enganchados a toda clase de drogas. Protagonizaron continuas peleas. Blake terminó en la cárcel por su carácter agresivo, acabando por divorciarse de Amy en 2009. Ella, no obstante, siempre lo recordó pensando en los buenos momentos vividos en común. Le dedicó una de sus mejores creaciones: "Back to black".

Amy, pese a su tendencia a drogarse desde que era muy joven, gozaba de una extraordinaria vitalidad. Y en un momento crucial de su existencia quiso pedir ayuda para salir de aquel pozo negro en el que se hallaba. No, no quería irse de este mundo por sus debilidades cuando se encontraba tan sola y echaba mano de pastillas y botellas de ron, whisky o cualquier alcohol que tuviera cerca. Cinco días antes de morir ofreció su último concierto, en Belgrado. El peor de toda su carrera. Subió al escenario completamente ebria. El público protestó airadamente. Amy regreso a Londres. Y la víspera del deceso le confió a su guardaespaldas: "Lo cambiaría todo sólo por caminar por la calle sin problemas". O sea: era perfectamente consciente de su lucha por desintoxicarse. Lo había logrado tiempo atrás, abandonando la heroína y el crack. Pero no pudo hacer lo mismo con el alcohol.

Fue encontrada sin vida en su apartamento de Londres. Estaba vestida, sobre la cama, con un ordenador portátil a su lado y una botella de vodka en el suelo. A su funeral asistieron centenares de "fans" portando flores. El padre de Amy tomó la palabra en el templo: "Todo en mi hija giraba en torno al amor". Sonaron cerrados aplausos de la concurrencia. Y en el panegírico su progenitor relató divertidas anécdotas de Amy, que hicieron reír a los asistentes, como contraste al dolor que embargaba a todos. La actriz que ha personificado a Amy Winehouse en la película recién estrenada sobre ella es Marisa Albalá, que no tiene las virtudes vocales de la biografiada, aunque se haya esforzado por parecerse en lo máximo posible a ella. Algo difícil cuando se trata de un personaje aún cercano en el tiempo. Y el título de ese "biopic", Back to black se ha elegido al ser el de uno de los mejores álbumes de la idolatrada cantante, a la que muchos siguen recordando. Y ella, ya quedó dicho, no borró de su memoria a su gran amor, identificado cual decíamos en aquella melodía.

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