
Sabido es por los que hayan leído los habituales reportajes en la prensa del corazón acerca de Brad Pitt, que los amores que continuamente sostiene suelen ser de corto recorrido. Se cansa pronto, busca novedades, es un seductor incorregible quien después de su desastroso matrimonio con Angeline Jolie, no quiere atarse más a ninguna mujer y es posible que no vuelva a casarse nunca jamás.
Pero, he aquí que lleva dos años encandilado con una belleza de origen español, aunque de nacionalidad norteamericana, llamada Inés de Ramón. Se les ha visto últimamente en actitud muy amorosa caminando por la playa de Santa Bárbara, no lejos de Los Ángeles, donde ya conviven como si fueran una pareja de toda la vida. Algo que no es habitual en este actor, que suele despedir a sus amantes a los pocos meses de conocerlas y tratarlas, como decíamos. Es su estilo, marca de la casa, machista de libro.
Pero, ¡ay!, a su corazón ha llegado esta diseñadora de joyas que lo ha cautivado de tal manera y él ha caído en sus brazos como si fuera un pipiolo. Y, aunque tenga un físico envidiable, cumplió sesenta años el 18 de diciembre de 2023. Acontecimiento que festejó junto a Inés de Ramón, quien sólo cuenta con treinta y dos. No suelen prodigarse en sus apariciones públicas, fuera del casoplón en el que habitan en Los Ángeles, pero hace no muchas fechas los sorprendieron reporteros aviesos en las playas de Santa Bárbara, abrazados continuamente, mientras gozaban de las delicias del agua. Aparentemente la salud del actor es magnífica, pero sabemos que padece prosopagnosia, raro nombre de una enfermedad que lo lleva a desconocer de vez en cuando a familiares y amigos.
¿Habrá boda con Inés?, nos preguntamos. Con los antecedentes sentimentales de la estrella cinematográfica, uno de los galanes de la pantalla más admirados por las féminas, eso es una incógnita. Pero, insistiendo en la edad que tiene, no es cuestión de que Brad Pitt se pase media vida detrás de las faldas de cualquier veinteañera. Es una baza que con el encanto de Inés de Ramón puede jugar a su favor, habida cuenta que ella siente por él un indisimulado encandilamiento. Brad tiene una biografía sentimental intensa: además de sus muchas novias y amantes, se casó el año 2000 con la actriz Jennifer Aniston, de la que se divorció en 2005. Luego volvió a contraer matrimonio, el más publicitado, con Angeline Jolie. Acerca de Inés de Ramón sobre sus relaciones íntimas antes de conocer a Brad, sabemos que anteriormente estuvo unida a otro actor, Paul Wesley, el de la película Crónicas vampíricas, del que está divorciada.

Lo único que baraja el algo taimado Brad Pitt con las mujeres es su ingrata experiencia vivida junto a quien ha sido su segunda esposa, Angeline Jolie. Pareja llena de complejidades, que adoptó varios niños, además de tener los propios y que acabaron tirándose los trastos a la cabeza, pulverizando las vajillas que encontraron a mano. De las primeras peleas pasaron a mayores, plantearon el divorcio, que aún, tras varios años de intervenciones judiciales, aún no se ha sustentado del todo. Queda un contencioso de difícil resolución: la propiedad conjunta de un castillo en Francia, el Château Miraval, rodeado de viñedos, que el astro adquirió en 2008. Angeline resulta que vendió en 2021 su parte a un ciudadano ruso, Brad Pitt la demandó por ello, al no haberlo él consentido de antemano, la operación quedó ilegalizada por un juez y hasta la fecha la pareja no ha llegado un acuerdo definitivo para deshacerse de esa millonaria propiedad y de esa forma llegar al fin de su desgraciado matrimonio.
Esa última circunstancia es, como puede suponerse, el principal obstáculo para que Brad Pitt pueda casarse pronto con su enamorada Inés de Ramón.