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Julio Iglesias se defiende atacando: Laura y Rebeca son realmente Stephany y María Alejandra, sus denunciantes

El cantante publica capturas de chats donde las mujeres le agradecen con cariño su trato, contradiciendo así la versión de los hechos denunciados.

Cordon Press

Julio Iglesias ha pasado al ataque. El cantante ha tenido una noche intensa (tarde intensa para él en República Dominicana) en la que, móvil en mano, ha ido publicando a través de los stories de perfil de Instagram algunos de los mensajes que Stephany y María Alejandra, las dos mujeres que le han denunciado por agresión sexual, le mandaban durante y después de trabajar para él.

Las dos féminas han pasado de ser testigos protegidas a tener nombre (y apellidos que no vamos a reproducir, aunque haya sido el propio artista el que sí lo ha hecho). Ya no son Laura y Rebeca, los pseudónimos elegidos por la organización que las ha metido en todo este embrollo. Ahora se llaman Stephany y Alejandra.

Quiénes son ellas

La primera es la fisioterapeuta que trató a Julio en 2021 y que le escribe mensajes en los que dice "Querido profesor, que Dios te siga llenando de mucha salud, para que puedas seguir gozando de esta hermosa vida, te mando un beso y un abrazo, TE QUIERO. Siempre te recuerdo con cariño" y firma como "Tu fisioterapeuta por siempre".

No son necesarios tres años de investigación. Con solo hacer dos búsquedas en Google, descubrimos que Stephany ha sido alumna de la Universidad Arturo Michelena, en la que estudió Fisioterapia, carrera en la que se licenció en mayo de 2013. Se da la circunstancia de que se trata de un centro educativo con sede en Venezuela, su país de nacimiento, y que el coste de estos estudios oscila entre los 6.000 y los 12.000 dólares.

Este dato demuestra que, a diferencia de lo que han intentado argumentar desde El Diario, no se trata de una mujer desvalida y desnutrida que habría obedecido a Julio prácticamente por hambre. Y si se graduó en 2013 y los hechos denunciados ocurrieron casi diez años después, cuando ya tenía experiencia laboral y seguramente ingresos relacionados con su profesión. Es además CEO de una empresa que presta estos servicios en el hogar: terapia manual, punción seca, cupping o hidroterapia. Julio Iglesias acostumbra a caminar dentro del agua para fortalecer su musculatura.

La otra denunciante, María Alejandra, le envía a Julio un mensaje el 26 de marzo de 2023, dos años después de los supuestos ataques, en los que le desea feliz año nuevo. "Pero seguro que no quiere saber de mí", añade. Es el único pantallazo en el que encontramos respuesta por parte del artista. En los demás, no hay reacción alguna. "Gracias igual", responde el intérprete gallego con sobriedad.

Nuevo comunicado de Julio

Todos estos mensajes que publica Julio para desenmascarar a las mujeres que le han denunciado bajo el amparo de la ONG Women's Link son el colofón de un nuevo comunicado del artista en el que explica por qué recurre a esta red social: porque es el único medio, dice el cantante, que le permite ejercer legítimamente su derecho a la defensa y dejar constancia de la "absoluta falsedad de los hechos denunciados". Lo hace además ante la negativa de la Fiscalía a ejercer su derecho a la defensa y atención, lo importante: que no le están dejando acceder a la denuncia. Y esto le deja en clara desventaja.

El artista habla de mentira, de desinformación, de falsedades que tienen que ser desenmascaradas. Y de la incoherencia de las denuncias y la manipulación mediática.

El comunicado de Julio dice así:

Ante la negativa de la Fiscalía de España a permitirme ejercer mi defensa en el procedimiento y a proporcionarme acceso formal a la denuncia, me veo obligado a pronunciarme públicamente.

Este es el único medio que me permite ejercer legítimamente mi derecho a la defensa y dejar constancia de la "absoluta falsedad de los hechos denunciados".

La evidencia es clara: las comunicaciones de WhatsApp enviadas por las denunciantes durante el tiempo que trabajaron en mi casa y las comunicaciones después de irse, demuestran que la información difundida carece de veracidad.

Es muy grave que la mentira y la desinformación se utilicen como armas para atacar a personas.

Todo tiene un límite: es necesario desenmascarar estas falsedades y contar la verdad.

A continuación, adjunto algunas de las comunicaciones de WhatsApp que ponen de manifiesto la incoherencia de las denuncias y la manipulación mediática a la que estoy siendo sometido.

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