
Después de su cameo en un capítulo de la serie de Mediaset La Agencia hace varios meses, Belén Rueda y Belén Écija cumplen un sueño al protagonizar su primera película juntas: El vestido. Una historia de terror en la que la ganadora del Goya por Mar adentro interpreta a una madre que escapa de su pasado mientras su hija adolescente intenta poner en orden su presente. El pasado martes ambas, presumiendo de su gran complicidad, presentaron su nuevo trabajo en El Hormiguero.
Madre e hija revelaron que trabajar juntas fue una experiencia maravillosa y que su relación no siempre ha sido igual de cercana y fácil como ahora. "Nos entendemos muy bien, no discutimos mucho, y como somos muy entusiastas cuando sale un proyecto, hablamos mucho. Pero hemos tenido nuestros momentitos", reconocieron.
Tal y como confesó Belén Écija, fue especialmente complicada su adolescencia rebelde: "Ha llovido, pero fue dura, muy dura". "Nadie se tiene que enfadar. Todos hemos pasado por esas fases. Cuando tienes hijos o estás relacionado con gente que está pasando por la adolescencia, parece que no la has pasado nunca porque ahora hablas de un proceso que tú ya has pasado", añadió Belén Rueda intentando quitar hierro a sus diferencias en el pasado.
La hija del productor Daniel Écija recordó que "fue llegar a esta etapa y parece que se ha cerrado una puerta en la que podías contarle todo a tu madre". "Esa era la sensación, y hasta que no pasa la adolescencia, esta no se vuelve a abrir", se lamentó, reconociendo que sin embargo "ahora siento que puedo contar más con ella que antes".
"Fui complicada, pero no lo he sido en ningún otro momento de mi vida. Quería llamar la atención porque había factores de la vida personal que me dolían mucho", expresó ante la atenta mirada de su madre que, por su parte, dijo con una sonrisa que tampoco vivió "nada bien" la adolescencia de su hija.
Tanto es así que, como confesó, "hubo un momento en el que tuve que ir al psicólogo" para saber gestionar los cambios a los que se estaba enfrentando su hija en esa etapa de su vida. "Ella es muy apasionada y como las neuronas no están completas, hizo que todo se desbordara", explicó, recordando como incluso un verano, "al terminar el curso y suspender X", su hija iba a irse de vacaciones a Mallorca y de Interrail. Sin embargo, ante sus malos resultados académicos "le dije que se quedaba sin viaje. Hubo mucha bronca y le di la opción de elegir solo uno", desveló entre risas.

