
Apple Martin ha tenido que hacer frente a las críticas por ser hija de famosos desde bien joven. La primogénita de Gwyneth Paltrow y Chris Martin se interesó por la moda a temprana edad y en los últimos años es habitual verla en desfiles, además de haber participado en el Baile de Debutantes de París en 2024. Su actitud desenfadada y para muchos, sus "aires de superioridad" le han valido todo tipo de comentarios negativos, e incluso historias sobre su vida privada.
Uno de los rumores más crueles es que fue expulsada del colegio durante su adolescencia por hacer bullying a una compañera. Después de que los internautas le recuerden casi a diario lo que se dice de ella, la joven de 21 años ha roto su silencio y ha negado que aquello sucediera. "No quería responder pero esta narrativa es completamente falsa y se ha ido de las manos", explicó en un mensaje en Instagram.
"Nunca me han expulsado de ningún colegio, especialmente por acosar a alguien. Entiendo perfectamente que no le guste a la gente y no pasa nada. Internet es un sitio donde la gente puede compartir sus opiniones, pero este rumor es completamente falso. No soy ese tipo de persona y cualquiera que me conozca bien lo sabe", sentenció.
Más de una vez, Apple ha reflexionado sobre las críticas y lo que significa crecer bajo la mirada constante del público. Hija de la reconocida actriz Gwyneth Paltrow y el líder de la banda británica Coldplay, la modelo ha hablado abiertamente de las presiones y la ansiedad que le provoca la posibilidad de equivocarse frente a todos. En una entrevista concedida el año pasado a la revista Interview, confesó que durante mucho tiempo se sintió desalentada a exponerse públicamente. "Pensaba que el mundo no necesitaba a otro hijo famoso", admitió entonces.
Esa sensación la llevó a intentar mantener un perfil bajo y a proteger su intimidad todo lo posible, incluso evitando leer noticias sobre sí misma. Sin embargo, con el tiempo ha ido cambiando su perspectiva. Hoy se muestra más decidida a dejar de lado el miedo y a actuar según sus propios deseos. Como ella misma expresó, está aprendiendo a decir "a la mierda" y a no paralizarse por la presión externa.

