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'Sonrojante teatrillo' y 'propaganda burda': las reacciones a la llamada de Pedro Sánchez a Marc Giró en laSexta

La estudiada escena en el programa Lo de Évole provoca un aluvión de críticas en las redes sociales.

La estudiada escena en el programa Lo de Évole provoca un aluvión de críticas en las redes sociales.
Marc Giró en La Sexta. | Atresmedia

Lo que pretendía ser un momento estelar de frescura televisiva en el programa Lo de Évole, con el presidente Pedro Sánchez llamando en directo al comunicador Marc Giró, ha terminado por convertirse en un sainete que no ha estado exento de críticas. La escena, tachada de impostada y sonrojante por gran parte de la audiencia, ha provocado un terremoto de reacciones negativas en las redes sociales, donde el término cringe o "vergüenza ajena" se convirtió en la palabra más repetida de la jornada.

La secuencia fue orquestada como un golpe de efecto: Jordi Évole y Marc Giró conversaban en el espacio de laSexta cuando, supuestamente de forma imprevista, el teléfono del segundo comenzó a sonar. Al otro lado, la voz del presidente del Gobierno. La charla osciló entre el halago mutuo y las risas cómplices. "¡Hola, Marc! Oye, que te estoy viendo y me estoy riendo mucho", arrancó Sánchez con una campechanía impostada que chirrió en los oídos de los espectadores. Por su parte, Giró, fiel a su estilo histriónico, no tardó en responder con un: "¡Ay, presidente! ¡Pero qué me dice! ¡Que me va a dar un parraque!".

Sánchez, siguiendo con el intercambio, llegó a bromear sobre la presencia de Giró en los medios: "Te veo en todos los lados, Marc. No sé cómo lo haces, pero estás en todas partes". Sin embargo, la rigidez del diálogo y la precisión quirúrgica del timing televisivo dispararon las alarmas de los espectadores, que no tardaron en señalar la falta de espontaneidad de la maniobra.

El estallido en las redes: del escepticismo a la mofa

Si en el plató el tono era de camaradería, en las redes la recepción fue muy distinta. En las últimas horas tras la emisión, plataformas como X se han llenado de comentarios que diseccionan la escena con una mezcla de indignación y sarcasmo. Las críticas se agruparon en varios ejes principales. Por un lado, la falta de respeto institucional: muchos usuarios afearon al presidente que dedicara tiempo a hacer numeritos de humorista mientras el país enfrenta retos económicos y tensiones territoriales. "Es indignante ver al jefe del Ejecutivo perdiendo el tiempo en una performance de tele de barrio", rezaba uno de los mensajes con más interacciones.

Otro usuario fue más tajante al señalar la artificialidad del momento: "Sánchez llamando a Giró es lo más preparado que he visto desde las peleas de la WWE. ¿De verdad creen que somos tontos y que el presidente llama así, por las buenas, a un móvil en directo?". Las redes sociales no compraron la narrativa de la llamada sorpresa, calificándola de "sonrojante teatrillo", "propaganda burda" y sketch de fin de curso.

La actitud risueña de Sánchez y su complicidad con Giró fueron interpretadas por muchos como una desconexión total con la realidad de los ciudadanos. "Viven en una burbuja de focos y maquillaje mientras la gente no llega a fin de mes", comentaba una usuaria en una publicación que rápidamente se hizo viral, acompañada de un vídeo del momento de la llamada. "La política en España ha pasado de los Consejos de Ministros a los late nights. Qué decadencia", sentenciaba otro tuitero.

Los memes como arma de crítica

Como es habitual en estos casos, el humor ácido de las redes sociales no perdonó. Empezaron a circular montajes que comparaban la llamada de Sánchez con escenas de telemarketing o llamadas de estafadores telefónicos con frases como: "Hola, soy Pedro de Vodafone, ¿le interesa cambiar de plan?". Otros usuarios rescataron vídeos de antiguos presidentes para subrayar lo que consideran una degradación de la solemnidad del cargo. "Imaginaos a cualquier otro presidente europeo llamando a un programa de chistes para decir que 'se está riendo mucho'. Es de locos", señalaba una de las críticas más compartidas.

Para muchos, la percepción de que el presidente está más preocupado por ser un influencer que por gobernar se ha consolidado tras este episodio. Incluso sectores tradicionalmente cercanos al Gobierno manifestaron su incomodidad ante una puesta en escena que consideran contraproducente, argumentando que este tipo de excesos mediáticos solo dan alas al discurso de la oposición sobre el "narcisismo" del líder socialista.

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